Artículos vocacionales


Autor: Vicente Zueco Vázquez, sacerdote Operario Diocesano. Director del IPV  de Buenos Aires.

Fuente: Revista Seminarios Octubre - Diciembre de 2004. Vol. L

1.- SALTO DE CALIDAD

Juan Pablo II en la Novo Millenio Ineunte (N° 46) dice que "Es necesa­rio y urgente organizar una pastoral de las vocaciones amplia y capilar; que llegue a las parroquias, a los cen­tros educativos y familias suscitandouna reflexión atenta sobre los valores esenciales de la vida, los cuales se resumen claramente en la respuesta que cada uno está invitado a dar a lallamada de Dios, especialmente cuando pide la total entrega de sí y de las propias fuerzas para la causa del Reino".

Esta propuesta del Papa para enca­rar la pastoral vocacional en el tercermilenio encierra como un esbozo deprograma para conseguir un "salto decalidad" en nuestra pastoral vocacional. Este salto de calidad (Nuevas vocaciones para una Nueva Europa 13, c) supone pasar:

De una PV, fruto de una crisis e indigencia vocacional, a una PV expresión estable y coherente de la maternidad de la Iglesia que siempre engendra vida

De una PV orientada a resolver el problema de las vocaciones consagradas, a una PV que promueva todas las vocaciones. Hace falta una mentali­dad ecológica, "en la Iglesia de Dios o se crece juntos o no crece ninguno".

De una PV destinada sólo a los posibles candidatos a la vida consa­grada, a una PV extendida a todos, sin miedos, como expresión de la espe­ranza cristiana, pues todas las perso­nas tienen derecho a descubrir el plan de Dios sobre su vida.

De una pastoral de reclutamiento a la de ayudar a las personas para que sepan discernir el plan de Dios sobre su vida.

De una "patología del cansancio y de la resignación, que se justifica atri­buyendo a la actual generación juve­nil la causa única de la crisis vocacio­nal, al valor de hacerse los interro­gantes oportunos y ver los eventuales errores y fallos" para encontrar impulsos nuevos desde una refundación de la vida consagrada para que sea testimonio inteligible para los jóvenes. No seguir repitiendo lengua­jes, gestos, signos que no sintonizan con la cultura juvenil.

2.- PRINCIPIOS TEOLÓGICOS Y OBJETIVO DE LA PASTORAL VOCACIONAL

Desde la década de los ochenta han ido cambiando las perspectivas de la pastoral vocacional. El segundo congreso mundial y su Documento Conclusivo han contribuido a que la PV se integre a la pastoral general de la Iglesia y a que la dimensión voca­cional sea una parte integrante de todas las pastorales.

La PV se funda hoy en la teología del Vaticano sobre la Iglesia que es presentada como un mysterium vocationis. La Iglesia es una comunidad de vocacionados, que a su vez son todos ellos vocacionantes. Todos son llamados, todos llaman.

La Pastores Dabo Vobis (N° 34) define la PV como "la misión de la Iglesia destinada a cuidar el nacimiento, el discernimiento y el acom­pañamiento de las vocaciones".

El Congreso Europeo la define como "la acción mediadora de toda la comunidad cristiana entre Dios que llama y aquellos que son llamados, a fin de que los dones jerárquicos y carismáticos prodigados por el Espí­ritu sean acogidos en todas partes con generosidad". `"Una pastoral de este talante nace del misterio mismo de la Iglesia y se pone a su servicio para promover la variedad de carismas, de ministerios y consecuentemente de las vocaciones" (NVNE 26).

3.- PASTORAL VOCACIONAL GENÉRICA Y ESPECÍFICA

Ésta visión holística de la vocación obliga a salir de las concepciones estrechas que hasta ahora están inspi­rando el trabajo de la PV. El último congreso mundial ya advierte que una de las causas más importantes de la esterilidad de la PV está en el capi­llismo, reducirla al trabajo por las vocaciones propias, a veces en com­petencia con las otras vocaciones. La PV ha de responder a las exigencias de cada ser humano, a las necesidades de la Iglesia, a las expectativas de los jóvenes de recibir propuestas abier­tas, a las preocupaciones del mundo que demanda hombres y mujeres cua­lificados para evangelizar.

La PV ha de partir necesariamente de un concepto amplio de vocación, para después restringirse y precisarse según la llamada de cada uno. Este es un orden que no parece razonable invertir y que desaconseja la propues­ta inmediata de una vocación particu­lar, sin ningún tipo de catequesis gra­dual.

De ello resulta una estrategia voca­cional teológicamente mejor fundada y también más eficaz en el terreno pedagógico. La gradación en el anun­cio vocacional permite moverse de lo objetivo a lo subjetivo, de lo genérico a lo específico, sin anticipar ni quemar propuestas (NVNE 26).

4.- LOS CAMINOS PEDAGÓGICOS

En estos últimos años se observa en las diócesis, y más todavía en las congregaciones religiosas, un cierto cansancio frente a la PV. Motivados por las urgencias de llenar los huecos que van dejando tantos claros en las filas de la congregación por la edad, pero más aún por las deserciones de los consagrados jóvenes y de los escasos ingresos, se desilusionan frente a los magros resultados obtenidos en sus trabajos de PV.

Son pocas las congregaciones que dedican personas a tiempo completo a la PV. Menos todavía las que invier­ten en la formación de estos agentes y los que consideran el Servicio de Ani­mación Vocacional (SAV) tan impor­tante como para garantizar una cierta estabilidad de las personas dedicadas a este trabajo pastoral que les permita adquirir experiencia y calificación en una tarea nada fácil. Cada vez son más los superiores preocupados por el problema vocacional, y menos las personas ocupadas en la PV.

Y está claro que el trabajo en PV está necesitando de mayor especialización. Hay que tener claros los objetivos, las estrategias de fondo. Pero no es tan fácil tener claros los pasos a dar para suscitar en nuestros jóvenes la disponibilidad vocacional. Se siguen utilizando estrategias (marketing), lenguajes, propuestas que per­tenecen a otra cultura y que ignoran los condicionamientos antropológicos y sociológicos de los cristianos que participan de esta cultura urbana, que lamentablemente no es una cultura vocacional.

Esta realidad sociocultural quita plausibilidad a las opciones vocacio­nales y más todavía a las vocaciones de especial consagración. Esto se acentúa en las vocaciones femeninas que están condicionadas por las nue­vas coordenadas culturales de la mujer actual. Estas nuevas circuns­tancias nos obligan a no repetir las viejas estrategias de PV y a buscar nuevos caminos pedagógicos, una planificación educativa renovada, actualizada, de la PV. Esta nueva teo­logía de la Iglesia y de la vocación ha de traducirse en una nueva pastoral que se concrete en una nueva pedago­gía que marque nuevos recorridos que ayuden en el trabajo a los agentes pastorales de los SAV y sean útiles para todos.

Tal vez esto ayudaría a levantar el ánimo y a reavivar la esperanza de tantos agentes desilusionados, de tantos formadores que se sienten fracasados, de tantas congregaciones que han tirado la toalla por tener expecta­tivas inadecuadas y métodos pastorales trasnochados.

5.- EL ITINERARIO PEDAGÓGICO DE LA PV

El itinerario pedagógico vocacio­nal es un viaje orientado hacia la madurez de la fe. No se trata de arran­car un sí, de forzar una decisión. Es como una peregrinación hacia el estado adulto del creyente llamado a disponer de sí mismo y de la propia vida con libertad y responsabilidad, según la verdad del misterioso proyecto pensado por Dios para él.

Este viaje se realiza por etapas. Normalmente se necesita de la com­pañía de un hermano mayor en la fe y en el discipulado que ya conoce el camino. Que conoce la voz de Dios y los pasos a dar. Que ayuda a recono­cer al Señor que llama y a discernir el camino a seguir para llegar y así res­ponder a Dios que llama.

Queda muy lejos la figura del "vocacionista". El que recorría parro­quias y escuelas "pescando" vocacio­nes. Hay que olvidar la pastoral de la camioneta y la de los ejercicios espirituales "muy ignacianos", donde se sorprende la buena fe de los jóvenes sencillos, para entrar en una PV en que las decisiones sean fruto de un proceso de madurez de la fe que culmina en una opción vocacional.

Por eso el agente de PV, además de ser un buen animador,

Primero ha de ser sembrador de la buena noticia de la vocación

   — acompañador en el camino,

— educador en la fe y a la escucha de Dios que llama,

— formador de las actitudes huma­nas y cristianas de respuesta a ese lla­mado de Dios

— y por fin, discernidor de la lla­mada que viene de lo alto (NVNE).

Estos serían los pasos que debería tener todo proceso de PV. Estas son las sugerencias metodológicas, fruto de la reflexión que se viene haciendo en estos últimos años. Se comenzó clarificando los procesos psicológicos que explicaban los fracasos de la pastoral de reclutamiento y hoy se está tratando de encontrar una respuesta adecuada al desafío de la postmodernidad que hace tan difíciles los procesos vocacionales

6.- CANTAR A CORO LA BUENA NOTICIA DE LA VOCACIÓN

La animación, el despertar voca­cional, el sembrar o el descubrimien­to vocacional es el primer paso peda­gógico. Ésta es una tarea que corres­ponde a toda la comunidad cristiana.El SAV es el que tiene que implemen­tar las estrategias pastorales para quela buena noticia de la vocación llegue a todos los cristianos en todas las edades de la vida.

El SAV ha de intentar que la pasto­ral de conjunto y las diferentes pasto­rales creen una cultura vocacional. Han de pasar de la pastoral de espera auna pastoral vocacional de propuesta.La pastoral de conjunto debe tejer unared cada vez más estrecha de contactospersonales e institucionales en los cua­les las vocaciones puedan ser descu­biertas, estimuladas y cultivadas.

Esta es el primer objetivo que deben proponerse cada uno de los SAV en su área de actuación. Por esohan de integrar este servicio personas de distintas vocaciones, pero de una manera particular las personas que trabajan en las pastorales que están más vinculadas con el proceso vocacional. En los equipos del SAV deben estar presentes matrimonios (pastoral familiar), catequistas, educadores, miembros del voluntariado, pero sobre todo jóvenes.

Hay que sembrar en tiempo propi­cio. Todas las edades tienen su desa­fío vocacional. Pero es la juventud la etapa normal de las opciones fundamentales. También aquí los jóvenes han de ser los primeros evangelizadores de los jóvenes. Y los jóvenes consagrados han de ser los "narradores" de su aventura vocacional.

El objetivo de esta primera etapa ha de ser el de "vocacionalizar" estas pastorales. Ayudarles a que tomen conciencia de la dimensión vocacio­nal de "su" pastoral. Proporcionarles materiales para planificar itinerarios de propuesta vocacional tanto genéri­ca como específica. Las pastorales, además de presentar la vocación y depromover procesos de fe que posibili­ten una opción vocacional, han de presentar las diferentes vocaciones como propuestas para todos los cris­tianos.

Esto no quiere decir que los SAVno tengan que realizar tareas específi­cas para hacer la propuesta vocacio­nal, respetando siempre el proceso deir primero a lo genérico para culminar en lo específico.

7.- LOS ITINERARIOS PASTORALES

Las vocaciones nacen en la Iglesiay para la Iglesia. Es pues en la vida dela Iglesia donde se generan los proce­sos vocacionales, donde se afianzan.En la experiencia de ser Iglesia en sus diferentes funciones es donde la PV tiene su campo apropiado

La Martiria – Profecía

El testimonio-anuncio del Evange­lio, la proclamación de la cercanía deDios al hombre a lo largo de la histo­ria de salvación para que tenga vida en abundancia. La fe es un don recibido, que con el tiempo se convierte en don dado a través del testimonio personal. La labor catequística debe favorecer la capacidad de reconocer y manifestar la vocación personal. Es muy importante dar a conocer la vidade la Iglesia, la vida de los santos, los personajes actuales que pueden ser modelos vocacionales.

La experiencia de la PV da testi­monio de las muchas vocaciones que surgen entre los/as jóvenes catequis­tas y de aquellos que han tenido expe­riencias misioneras.

Koinonia – comunión

Si toda vocación en la Iglesia es undon para vivir para los otros, entonces es también un don para vivir con los otros. Las comunidades, al estilo de los Hechos de los Apóstoles, son en sí mismas un itinerario vocacional. La vocación es relación, es diálogo, es coparticipación con el hermano y la comunidad.

Esta experiencia de comunidad se da en su máxima expresión en las parroquias que son comunidad de comunidades, en los movimientos, en las comunidades educativas, en las comunidades juveniles. El asumir responsabilidades en la animación de las comunidades eclesiales es una buena escuela para identificar el pro­yecto de Dios sobre su vida y el clima apropiado para acogerlo con alegría.

Las comunidades de acogida van marcando un camino para que las comunidades de consagrados vayan abriendo las puertas de sus comunida­des a los jóvenes para compartir con ellos el carisma, la oración y para dejarse actualizar. Es poner en prácti­ca la pastoral de Jesús y la regla de oro de toda pastoral vocacional: "Vengan y vean". 

Diakonia – servicio 

Es una de las funciones típicas de la comunidad eclesial. "Quien quiera ser grande entre vosotros sea vuestro servidor" (Mt 20, 26). Los ministerios en la Iglesia están destinados al servi­cio humilde y desinteresado. Entre los jóvenes, que necesitan sentirse útiles, el servicio despierta un interés increíble. Cáritas juvenil, los volunta­riados, la participación en ONGs, los grupos misioneros pueden ser autén­ticas escuelas vocacionales. Compar­tir, sobre todo con los jóvenes, los servicios carismáticos de la congrega­ción. Pero no es suficiente el mero hacer, que puede quedar en expresión de narcisismo prometeico. 

La experiencia de servicio ha de estar bien preparada, orientada, com­prendida, acompañada y rezada. La experiencia de servicio o ha de nacerdel deseo de seguir a Jesucristo, o en  caso contrario ha de conducir a un encuentro con Jesús. Muchos jóveneshan encontrado a Dios y a sí mismos,la finalidad de vivir y la felicidad verdadera, entregando tiempo y cuidadosa los hermanos, hasta decidir dedicarles no sólo una parte de su vida, sino toda su existencia.

Liturgia – oración

La liturgia significa e indica al mismo tiempo la manifestación, el origen y el alimento de cada vocacióny ministerio en la Iglesia. Cada SAV ha de convertirse en una escuela de oración. Sólo cuando hay una verdadera experiencia de Dios se puede lle­gar al discernimiento vocacional. Los jóvenes que conocen la vida consagrada de cerca, la admiran y la valo­ran. Pero sienten "vértigo" (así dicen)frente a ella. Saben que tendrían querenunciar a los dioses de su cultura: elconsumismo, la libertad entendida asu manera y el amor reducido a vecesa la genitalidad. Estos "demonios" dela cultura ciudadana sólo pueden ser expulsados con "el ayuno y la oración". Sólo la oración puede avivar las disposiciones de confianza y de abandono indispensables para pronunciar el propio "sí" y superar los temores y las incertidumbres.

8.- LA LLAMADA Y EL ACOMPAÑAMIENTO PERSONAL

Después de "Sembrar" la vocaciónhay que cultivarla. A veces será nece­saria, en el tiempo oportuno, la llamada personal. El "Sígueme" de Jesús. Y, como Jesús, hay que acompañar a los llamados. Esta fue la gran tarea de Jesús, educar en la fe y en el discipu­lado a los que le seguían.

El documento europeo (NVNE 34) dice que "Acompañar a un joven quiere decir identificar los pozos de hoy (se refiere a la Samaritana): todos los lugares y momentos, los desafíos y expectativas, por donde antes o des­pués todos los jóvenes deben pasar con sus ánforas vacías, con sus interrogantes no expresados, con su suficiencia, arrogante pero a menudo apa­rente, con su deseo profundo e indele­ble de autenticidad y de futuro".

La inmadurez y el autismo en el que se debaten muchos consagrados, como efecto de las crisis no superadas, tienen como consecuencia la falta de "maestros de espíritu" que sientan la alegría de cuidar la vida, la vocación, que trabajosamente va naciendo en nuestros jóvenes. Tene­mos que dedicar mucho tiempo a escuchar sin prejuicios a los jóvenes. El acompañamiento es un servicio de escucha y de misericordia.

9.- EDUCAR: AYUDAR A MADU­RAR

La cultura de la que proceden nues­tros jóvenes contribuye a que a las actuales generaciones les resulte muy difícil la madurez humana. Los agen­tes de PV tienen la tarea de ayudar a madurar a los jóvenes. Esto implica, en primer lugar, ayudarles en el conocimiento de sí mismos, a poseerse, a hacerse dueños de su vida y a darse. A veces tendrán que recurrir a la ayuda de las técnicas pedagógicas y psicológicas. Pero también educar al misterio como clave para leer su vida.

Capítulo aparte en este proceso de maduración es la integración de la afectividad y la sexualidad. Favorecer los procesos oblativos, sin represio­nes, buscando sanar las posibles heri­das del pasado. Es muy importante que los agentes de pastoral vocacio­nal tengan muy claras las orientacio­nes de la Iglesia para disuadir de un camino vocacional consagrado a aquellas personas que no tengan una clara identificación sexual, sana y con el correspondiente grado de madurez.

La pobreza deshumaniza, y la extrema pobreza deshumaniza extre­mamente. El hecho de que muchos de los candidatos provengan de ambien­tes marcados por esta realidad suponeun mayor esfuerzo de humanización y de sanación de las heridas que la vida va dejando a nuestros jóvenes.

10.- FORMAR PARA LA GRATUIDAD

Esta etapa del itinerario pedagógi­co de la PV tiene como meta dar forma, conformase con Jesús, tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús. Es la etapa del discipulado en la que se necesita una mayor dedica­ción del acompañante. Este proceso de formación ha de tener siempre pre­sente la historia persona, para que ésta se vaya transformando en historia de salvación.

Son muy peligrosas las vocaciones prometeicas. No necesitamos de mártires que hagan su opción vocacional con el corazón sangrante. La vocación, al mejor estilo ignaciano, ha de ser fruto del reconocimiento de haber sido amado por Dios. Pero también de reconocer todo el amor recibido por los otros en la vida. Así, lo que gratis se ha recibido, gratis se da. La vocación es un don recibido que se transforma en un don dado.

11.- AYUDAR EN EL DISCERNIMIENTO

Esta última etapa del itinerario vocacional se centra en conocer la voluntad de Dios y fortalecer la decisión de seguirle. La tarea pedagógica se ha de centrar en madurar los aspectos positivos del candidato y purificar las deficiencias. Verificar la autentici­dad de la llamada: vida espiritual, vida sacramental, oración, espíritu de servicio, deseo de crecer en la santi­dad, participar en la vida de la comu­nidad, querer servir al Señor.

Tener claros los criterios de discer­nimiento. No sólo las contraindica­ciones, sino las dotes positivas nece­sarias para la vida a la que se quieren optar.

12.- QUEDAR EMBARAZADOS

Mi primer maestro en PV me decíaque las vocaciones son como los hijos, que normalmente se tienen cada nueve meses y de uno en uno. Para que la Iglesia y las congregaciones tengan vocaciones necesitan desear quedar embarazadas. Tener paciencia para seguir todo el proceso de maduración del embarazo. Necesitan de una cualidad que caracteriza a todas las personas maduras: la generatividad. Querer engendrar vida, encontrarel sentido de la propia vida en ayudar a que la vida madure en otros.

Mientras estemos centrados en nuestras necesidades (incluso institu­cionales), en mirarnos el ombligo, como si el centro del mundo y de la Iglesia fuésemos nosotros y nuestra institución, difícilmente seremos generadores de vida-vocación.

Otras sugerencias, recetas, técni­cas de márketing, no tienen mucho sentido si no están al servicio de estecamino de maduración en la fe, estosprocesos vocacionales, lentos, hechos comunitariamente, en el seno de la comunidad generadora de vida. De locontrario podremos llenar las casas deformación de jóvenes que van a sentir cómo se malogra su ilusión y, de paso, dejará frustrados a los consagrados y sobre todo a los formadores.