Vida de Santos y ejemplos de vida cristiana

Autora:  Mª Victoria Sánchez 

SER HERMANA DE LA CARIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

"Hay almas que son estrellas y hay estrellas que son flores"... Hubo una mujer que fue estrella y flor, que supo perfumar con su fragancia a la vez que con su luz iluminaba.  Una mujer que al oír la palabra de Cristo que la invitaba: "Haced discípulos míos a todos los pueblos" comprendió la belleza sublime de ser apóstol, la hermosura misteriosa de convertirse en fruto sin dejar de ser flor.  Esta mujer fue Isabel Larrañaga y Ramírez.

UNA VIDA...

             Isabel Larrañaga y Ramírez es una mujer que supo ser en su tiempo pedagoga de la caridad.  Nació en Manila (Filipinas) cuando aún ondeaba allí la bandera española, el 19 de Noviembre de 1836.  El 30 del mismo mes recibe el bautismo en la Iglesia de San Miguel Arcángel; se le imponen los nombres de Isabel Alejandra.  Sus padres: Juan Andrés Mª de Larrañaga y Lasarte, natural de Urnieta (Guipúzcoa), gobernador militar en Manila; e Isabel Ramírez Patiño, perteneciente a la nobleza de Perú.  Isabel es la menor de diez hermanos: Alejandro Félix, Josefa Natalia, Francisco Adrián... son los nombres que nos han llegado.  Huérfana de padre a la edad de 2 años, nunca recordará a aquél con quien tantos rasgos y virtudes tenía en común.  Isabel, con su madre y hermanos, permanece algún tiempo en Guipúzcoa, junto a la familia paterna, y pasa después a establecerse en Madrid donde hizo sus estudios con profesores privados.  Desde niña se le presentará un padecimiento de corazón que le acompañará toda la vida.

LA LLAMADA

Quiso identificarse con los pobres; con los más pequeños: "lo que habéis hecho a cualquiera de los más pequeños, a mí me lo habéis hecho”. (Mt. 25,40).

En 1855, con su madre y su hermano, Francisco Adrián, marcha a Lima (Perú).  Isabel, que contaba ya con unos 18 años, se dedicó a las obras de apostolado.  Siete años más tarde madre e hija volvieron definitivamente a España, poniendo su domicilio en Madrid.  Relacionada con las familias de la alta aristocracia, Isabel, joven culta y delicada, rehusó óptimas proposiciones matrimoniales y no pudiendo consagrarse a Dios en la vida religiosa como lo deseaba desde hacía varios años por la firme oposición de su madre, se entregó a la catequesis y a las obras de caridad, colaborando con varios institutos que con tales fines habían surgido en Sevilla y Madrid (Filipenses, Oblatas del Stmo. Redentor y Religiosas de María lnmaculada) . Con el fin de distraerla, su madre emprende con ella un viaje a Roma donde pasan seis meses.  En su corazón madura el ideal de consagración religiosa e intenta entrar en las Salesas pero su madre lo impide.  Regresa a España y, siguiendo sus ideales, inicia la construcción de una Casa de Ejercicios Espirituales en Ciempozuelos (Madrid) que por diversas circunstancias no pudo terminarse.  En 1876 toma parte en la peregrinación teresiana a Roma organizada por Enrique de Ossó.  En la audiencia del 15 de Octubre, solicitó al Papa Pío IX la bendición para la obra que deseaba fundar; de él recibió el decisivo aliento.

Cuando más tarde urden contra ella y su confesor, el P. Luis C. de Acevedo, una grave calumnia a la que su madre da crédito, Isabel se retira a la Casa de las Religiosas Filipenses, en Sevilla, para hacer Ejercicios Espirituales.  En su ausencia su madre reflexiona y, conociendo la verdad de todo, la llama y da su dinero y llaves de la casa para el proyecto acariciado.

SU RESPUESTA: La Congregación de Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús

 El 2 de febrero de 1877, obtenido el beneplácito de su madre, funda en Madrid el Instituto que se inicia como Pía Asociación y lleva el nombre de "Señoras Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús", y abre una casa de Ejercicios Espirituales, sin dejar la catequesis y asistencia espiritual y material a enfermos y necesitados.  Más tarde, por indicación de monseñor Sancha y Hervás, da preferencia al apostolado de la educación cristiana de la niñez y juventud que pronto se propagó en Madrid y en diversos pueblos vecinos ( Leganés, Villaverde..).

 El 8 de Septiembre de 1883 hace su profesión perpetua, en Torrijos.  En la misma fecha recibe el Instituto la aprobación como Congregación Religiosa.  El 7 de noviembre, el Cardenal de Toledo, don Juan Antonio Moreno, concede la aprobación diocesana de las Constituciones.  A petición del mismo Cardenal, cambia el nombre del Instituto por el actual "Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús".  En 1894 Madre Isabel envió una expedición de religiosas a Pinar del Río (Cuba) a pesar de la delicada situación política que allí se vivía.  Cuando finalmente estalló la guerra de la Independencia, en el segundo de los viajes que hizo a la isla, para animar y confortar a las religiosas y fundar una casa en La Habana, le sorprendió la muerte.  La enfermedad de corazón que padecía se agravó con los múltiples trabajos, preocupaciones y sufrimientos propios de la guerra.  Era el 17 de Enero de 1899.  Dejó un floreciente Instituto que, después de su muerte, se ha extendido por diversas naciones: Puerto Rico, Venezuela, Perú, Chile, Angola y Portugal.

Isabel, dotada de una fina sensibilidad y de un acendrado amor al prójimo, puso toda su fortuna y sus grandes cualidades pedagógicas al servicio, sobre todo, de las niñas pobres. Tuvo como principal mira darles una educación cristiana e inculcar en todas ellas el amor a Cristo. En esa tarea consumió su vida. Fue un ejemplo de respuesta a las necesidades de su tiempo y un modelo de educadora en la caridad y desde la caridad.

SU CARISMA: SER TESTIGO DEL AMOR DE CRISTO A LOS HOMBRES

Su tarea social preferente: la educación preventiva, educación para el AMOR

 Isabel es una joven despierta, es conocedora del ambiente social de su época que describe así: "Hay un gran vacío y es necesario ocuparse de él,- es la educación de los pueblos. Nadie ignora el estado de éstos.  Aun los más inmediatos a las grandes poblaciones carecen de toda educación religiosa, y fuera de algunas cortas excepciones están en un completo olvido de toda práctica cristiana".

 Isabel responde a esta necesidad.  Su pensamiento es formar a sus alumnas en unas ideas claras y unas convicciones profundas que maduren su personalidad y les ayuden a caminar por la vida, dando a su vez lo que ellas han recibido.  "Prevenir y amar" es el eje central de su pedagogía.  Piensa que cuando uno ha experimentado un ambiente de caridad es cuando vendará la herida del enfermo, enseñará a leer al analfabeto, atenderá cualquier necesidad... con la mayor naturalidad.  Precisa también que no se llevará la caridad a la esfera de lo privado, sino que se ofrecerá a la sociedad en forma de caridad social: la solidaridad.

Educar desde la caridad le mueve a fundar el Instituto.  Dedica toda su energía, toda su preocupación, a socorrer a las niños más necesitados.  Su acción caritativa-social la dirige a varios campos.  Continúa, ayudada por las primeras hermanas, con la catequesis y atención espiritual a los enfermos, atención que la mayoría de las veces es también de tipo material.  A esto va añadiendo otras actividades escolares hasta que orienta por fin todo su quehacer hacia la persona de los niños y jóvenes necesitados de educación e instrucción.

 Isabel Larrañaga no es una pedagoga que se dedicara al estudio y a la investigación.  Su experiencia parte de la realidad con la que se encuentra a su llegada a la capital de España, del contraste entre su educación exquisita, tanto en el plano intelectual como en el religioso, y el ambiente de los niños y jóvenes que encuentra en aquellos momentos.  Y palpando los inconvenientes de una enseñanza ajena a los valores religiosos, piensa que son las mujeres las que han de tomar parte activa en la sociedad, y para ello necesitan tener una formación seriamente cristiana y una instrucción religiosa lo más completa posible.  De ellas, piensa, dependerá el porvenir cristiano.  En ellas ponía la esperanza de un nuevo resurgir.  Había, pues, que hacer a las jóvenes conscientes de su participación activa en la vida y en la cultura desde una sólida formación.  Y siguiendo las instrucciones de la Iglesia: "que a la generación que crece no le falte la enseñanza religiosa", Isabel  pone las bases de la educación en sus colegios: "No teman gastar mucho tiempo en enseñar el catecismo; lo demás vendrá después".

  “'Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres.  Pero la más importante es la caridad" (1 Cor 13,13.) Podemos decir que vivir cristianamente es vivir en el amor y desde el amor.  Por eso Isabel luchó audazmente para formar auténticas personalidades cristianas arraigadas en la caridad.  No en abstracto, sino como entrega a los demás en respuesta a sus necesidades.  Se apoya en los valores humanos como plataforma para alcanzar los valores del espíritu, como indispensables en la formación de auténticos caracteres cristianos.  Entre estos valores se destacan:

- la sinceridad,

- la lealtad,

- el sentido del deber,

- la simpatía-alegría,

- la buena educación...

Ningún valor humano o sobrenatural queda sin un armonioso cultivo en las alumnas por parte de Isabel.  Su pedagogía preventiva abarca todos los campos de la persona: intelectual, religioso y moral, pero se la llama "pedagoga del amor" y el amor destaca en su visión de futuro y en sus proyectos.

 Para Isabel Larrañaga la persona que desde su niñez ha recibido ejemplos de respuesta amorosa a sus necesidades físicas, intelectuales y espirituales, acogida, comprensión en las distintas situaciones y etapas, apoyo en sus iniciativas, estímulo para amar con amor de caridad, desde el respeto a su libertad... es la persona que ha sido educada en la caridad y para la caridad social.  Vivirá el "dad gratis lo que gratis habéis recibido" porque ha experimentado ese amor gratuito hacia ella, y sentirá necesidad de ofrecerlo especialmente a los que más lo necesitan.  Esta es la verdad del evangelio, vivida por Isabel Larrañaga y transmitida a las hermanas y colaboradores en estos términos:

AMAR CON EL MISMO AMOR CON EL QUE DIOS NOS AMA

QUIENES SOMOS HOY

 Tomar el relevo de una fundadora es recibir una vida.  Vida que sigue haciéndose y que sigue haciendo, que sigue creando y recreando permanentemente su tarea.

 Nuestra Congregación de Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús, es, en la Iglesia, un Instituto de vida consagrada y apostólica, de votos públicos y de derecho pontificio.

 "Nos llamamos HERMANAS DE LA CARIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Y este nombre oficial, reconocido por la Iglesia, expresa nuestro carisma y define nuestra espiritualidad y nuestra misión apostólica" (Const. 3)

"Impulsadas por este mismo Espíritu, nos configuramos con Cristo en el misterio de su Caridad hacia el Padre y hacia los hombres todos, simbolizada en su Corazón, y procuramos tener en nosotras los mismos sentimientos que tuvo Él" (Const. 4)

Comunidad de fe y de oración

 "La oración diaria, hecha con fidelidad, es una necesidad primaria en la vida consagrada y apostólica.  La amistad personal con Cristo cultivada en la oración debe expresarse también en nuestra acción y servicio a los demás..." (Const. 49)

 Somos convocadas por Jesús a formar una comunidad de fe.  La principal fuente de nuestra vida comunitaria es la celebración de la Eucaristía y la comunión del Cuerpo de Cristo.  Sólo en Él y desde Él nos unimos entre nosotras.           

             Comunidad de Amor fraterno

"Como la primera comunidad de Jerusalén, nosotras debemos vivir siempre unidas por el amor hasta llegar a ser “un solo corazón y una sola alma" poniendo en común, a disposición de las demás todo lo que somos y tenemos, desde nuestra experiencia de Dios hasta los bienes materiales" (Const. 62)

 Hacemos realidad el Amor construyendo, cada día, la comunidad en la oración, el trabajo apostólico y la búsqueda juntas.  Y lo extendemos a la gran familia de hermanos con quienes trabajamos y entre quienes vivimos, siendo testigos del Amor personal con que Dios ama a todos los hombres.  

            Comunidad de servicio apostólico

"Recibimos nuestra misión evangelizadora por medio de la Iglesia y la ejercitamos en su nombre.  En virtud de nuestro Carisma-Misión nos comprometemos a trabajar en la restauración cristiana de la humanidad, por medio de nuestra vida, de nuestro testimonio y de nuestra acción apostólica.  Realizamos nuestra misión evangelizadora en el ministerio de la educación cristiana, buscando la promoción integral de la persona según el modelo de Hombre perfecto que es Jesucristo." (Const. 70)

           Madre Isabel lo expresaba así:

 "Las Hermanas se dedicarán a la enseñanza de niñas pobres y de párvulos de ambos sexos, fomentar el culto divino, enseñar la doctrina cristiana, preparar a los enfermos a recibir los últimos sacramentos, recibir en nuestras casas a las señoras que deseen retirarse algunos días para hacer los ejercicios Espirituales... trabajando siempre por la salvación de las almas para mayor gloria de Dios"

            ORACION POR LOS RELIGIOSOS

Gracias porque, a través de ellos, nos estás diciendo que es posible imitar la vida que tú llevaste.

Gracias porque en ellos vemos tu vida de pobreza, de castidad y de obediencia.

Gracias, porque a través de su pobreza, que es la tuya, los más pobres son atendidos.

Gracias, porque son capaces de no exigir sus derechos al mismo tiempo que se complican la vida por exigir los derechos de los demás, especialmente los de quienes no cuentan para nada ni para nadie.

Gracias porque con su castidad están viviendo una paternidad y maternidad abierta a todos, especialmente a aquellos que más necesitan de amor, de atenciones y de servicio.

Gracias porque están pendientes de quien necesita de ellos y están dispuestos a dejar incluso su propia patria, para servir a cualquiera en cualquier parte del mundo.

Gracias porque con su obediencia, a veces muy exigente, nos están diciendo a todos que vale la pena obedecerte a ti de todo corazón como te obedeció tu Hijo.

Gracias porque vemos que son capaces de ceder en sus derechos, aún teniendo razón, para parecerse más a tu Hijo.

Gracias por su disponibilidad a hacer lo que les encomiendan sus superiores, por mucho que les cueste.

Gracias porque a través de sus obras nos están hablando de tu Hijo, que renunció a todo para darse del todo.

Sé que es una vocación que han de actualizar día a día. Sé que diariamente oyen de tus labios el "SÍGUEME" de la primera llamada, pero es un sígueme más exigente cada día; es que, Señor, nunca te conformas con poco.

Señor, que no se vuelvan atrás.  Los necesitamos en tu Iglesia para que nos estimulen y vayan por delante recorriendo tu propio camino.

El camino es duro; camina junto a ellos, Señor.  Que sientan el calor de tu presencia.  Es extraordinaria la misión que les has confiado y no pueden realizarla sin ti.

Que su vida sea tan parecida a la tuya, que quienes queramos ser como Tú, queramos ser como ellos.

Que no se desanimen aunque la sociedad no les agradezca lo que hacen por ella.  Que estén pendientes de que seas Tú quien se lo reconozca.

Señor, sigue llamando a muchos jóvenes para que sigan viviendo tu propio estilo de vida.

  CATEQUESIS

1. Subraya aquello que más te ha llamado la atención. ¿Por qué te parece importante?

2. ¿Cuáles son los aspectos en los que te identificas con Madre Isabel?

3. Enumera los problemas de la sociedad de hoy. ¿Qué mensaje piensas tú que transmite Isabel Larrañaga a nuestra sociedad?

4. Escribe una carta a Isabel Larrañaga, coméntale lo que has descubierto en ella, lo que te llama la atención. ¿Qué te gustaría preguntarle? ¿Cuál crees que sería su posible respuesta?

5. ¿Harías tú, en algún modo, lo que Isabel hizo? ¿Qué si harías y qué no?

6. Puedes conocer una de las comunidades que fundó Isabel Larrañaga o pedir más información sobre ella, escribe a: Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús, c/ Jorge Juan 165, 28028 Madrid. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.