Vida de Santos y ejemplos de vida cristiana


“EL DOCTOR DEL AMOR”

BREVE CRONOLOGÍA

       1567                   Nacimiento de Francisco de Sales, 21 de agosto, en el castillo de Sales, en Thorens, hijo de Francisco de Boisy y de Francisca de Sionnaz.

       1573-1578         Estudios en el colegio de la Roche; posteriormente estudios en el colegio de Annecy.

       1578                   Tonsura.  París: humanidades en el colegio de Clemont.

       1582                   Continuación de los estudios en París: letras, artes liberales y artes de la nobleza.

       1584-1588         Estudios de Filosofía y Teología.  Voto de castidad ante la virgen en la Iglesia de San Esteban de los griegos.  Profunda crisis de desesperación.

       1588-1591         Padua: estudios de derecho y teología.

       1591                   Grave enfermedad.  Doctorado in utroque iure.  Viajes a Ancona, Loreto y Venecia.

       1592                   Vocación religiosa.  Inscripción en el colegio de abogados de Chanbéry.

       1593                   Prepósito del cabildo de Ginebra.  Ordenación sacerdotal (18 de diciembre).

       1594                   Comienzo de la misión de Chablais.

       1597                   Ginebra: Conversaciones con Théodore de Béze.  Septiembre: las "Cuarenta Horas de Annemasse".

       1598                   Septiembre: las "Cuarenta Horas de Thonon”.

       1599                   Roma: Clemente VIII le somete al examen requerido para ser obispo.

       1600                   Publicación de la Defensa del estandarte de la Santa Cruz.

       1602                   París: el "círculo Acario"; predica la cuaresma de Louvre.  Entrevistas con Enrique IV.  Septiembre: muerte de monseñor Granier, obispo de Ginebra.  Consagración episcopal de Francisco de Sales          (8 de diciembre).

       1603                   Restablecimiento de los derechos católicos en Belley y en el país de Gex.

       1604                   Encuentro con Juana de Cantal en la Sainte-Chapelle de Dijon.

       1606                   Fundación de la academia florimontana.

       1610                   Fundación de la Visitación de Santa María (6 de junio).  Reforma de la abadía de Talloires.

       1613                   Turín y Milán (peregrinación a la tumba de san Carlos Borromeo).

       1616                   Redacta las nuevas Constituciones de la Visitación.

       1618                   París: numerosas predicaciones; rechaza la coadjutoría.

      1619                   Encuentro con la madre Angélica Arnaud.  Fundación de la Visitación de París.

      1622                   Lyon: últimas conversaciones con la Madre de Chantal (11 de diciembre).  Muerte de Francisco de Sales (28 de diciembre).

      1661                   Beatificación por Alejandro VII (diciembre).

      1665                   Canonización por Alejandro VII (19 de abril).

      1877                   Nombramiento doctor de la Iglesia por Pío IX (1 6 de noviembre).

               OS AMARÉ, AL MENOS DURANTE ESTA VIDA, SI NO ME ES CONCEDIDO AMAROS EN LA VIDA ETERNA

Francisco de Sales nació el 21 de agosto de 1567 en el castillo de Sales. Pertenecía a una familia de la vieja nobleza del ducado de Saboya.  Su padre, Francisco de Nouvelles, llevaba el título de Señor de Boisy; su madre, perteneciente también a la nobleza, se llamaba Francisca de Sionnaz.  Fue el primogénito de trece hermanos.

Aunque el país era protestante, sus padres habían permanecido profundamente vinculados a la fe católica y a sus prácticas.  Recibió de ellos el testimonio de la caridad con los necesitados y los pobres.  Al igual que el amor y el temor de Dios.  Es notable la influencia que su madre ejerció en él.

En 1573 ingresó como interno en el colegio de La Roche-sur-Foron.  Rápidamente se hizo notar en su docilidad, facilidad para aprender y en la piedad.  En 1575 ingresó en un colegio de Annecy.  En 1577 recibió la comunión y la confirmación.

Desde temprana edad Francisco sentía la llamada de Dios a la vida consagrada.  Tal es así que a los doce años, el 20 de septiembre de 1578, recibió la tonsura eclesiástica,(En aquel tiempo la tonsura no significaba asumir definitivamente la vocación clerical, sino que confería el derecho de aspirar a las prebendas y beneficios eclesiásticos) Según palabras suyas: "desde que tenía doce años estaba tan decidido a ser eclesiástico que ni siquiera por un reino, habría cambiado de opinión".  Esta decisión no era del agrado de su padre, el cuál quería para su hijo primogénito una brillante carrera como jurista y político.  Pero esto no significa que se opusiera en ningún momento a las decisiones que su hijo irá tomando en su progresiva vocación al sacerdocio.

Será en este mismo año cuando será enviado por su padre a París para continuar sus estudios.  Su estancia en esta ciudad será de diez años.  Estudió desde gramática hasta la filosofía, incluido el griego y el latín.  Fue profundo entusiasta del estudio de las lenguas bíblicas ya que su lectura preferida era la Biblia.  También será instruido en el arte de la nobleza.

Durante su estancia en París sufrirá una de sus mayores crisis espirituales.  De repente le sobrevino una terrible desolación debida a un convencimiento absoluto, según palabras de Juana de Chantal, de que estaba condenado y que no había posible salvación para él.  Por tanto, se trata de una crisis existencial que le lleva a pensar en su condenación.  Pero para él el horror, no le venía sólo de su condenación eterna, sino de convertirse en enemigo de Dios por toda la eternidad.  Así él mismo lo dice en la oración que eleva a la virgen negra (Ntra. Sra. de Bonne Delivrance) en la iglesia de San Esteban des Grés:

"Suceda lo que suceda, Señora, a Vos, que tenéis todo en vuestras manos; a Vos, cuyos caminos son justicia y verdad; sea lo que sea lo que hayáis decidido para mí en el eterno secreto de vuestra predestinación y de vuestra reprobación; a Vos, cuyos juicios son un abismo insondable; a Vos, que sois un Juez justo y Padre misericordioso, yo os amaré, Señor, al menos durante esta vida, si no me es concedido amaros en la vida eterna.  Si lo que merezco es ser maldito entre los malditos.... permitid que no me encuentre entre los que maldecirán vuestro Nombre".

Es a partir de este momento cuando San Francisco se siente liberado de la angustia que le suponía el sentimiento de condena eterna.

Pero, ¿por qué este sentimiento?, ¿es posible que aquél que se dirige a Dios llamándolo Padre misericordioso pudiera pensar que ese Padre no le podía perdonar? o por el contrario, ¿no será mejor pensar que viendo sus pecados, éstos le impidieran ver el verdadero amor de Dios, el Cuál, una vez más, tendrá que hacerse presente en esa oración como Padre misericordioso para poderle librar de la angustia de sentirse encerrado en el pecado que le condenaba?.  Esta segunda posibilidad parece coincidir mejor con lo que posteriormente será su finalidad tanto espiritual como pastoral: llegar alcanzar la perfecta caridad, es decir, el amor de Dios, y también con lo que escribirá a cerca de la confesión:

"Si le veis dominado por el miedo, abatido y desconfiado de obtener el perdón de sus pecados, haced que recupere el ánimo, mostrándole el inmenso gozo que produce a Dios la penitencia de los grandes pecadores...; pecadores: san Pedro, san Mateo, María Magdalena, David, etc; y, finalmente, que el mayor agravio que podemos hacer a la bondad de Dios y a la muerte y pasión de Jesucristo es no tener confianza en que obtendremos el perdón de nuestras iniquidades".(Obras completas, Visitación de Annecy (1892-1964) XXIII, 279 ss.)

      Acaso, ¿no estará él pensando, al hablar a los confesores, de su propia experiencia?.  Además, esto parece confirmarse con el hecho de que algunos autores sitúen en esta misma iglesia y ante está misma imagen de la Virgen el primer voto de perpetua consagración a Dios que San Francisco renovará en su viaje a Loreto.

Debido al clima de incertidumbre que se estaba viviendo en París a causa de la guerra civil, surgida en la primavera de 1588, el Señor de Boisy, padre de Francisco, hará que éste vuelva a Saboya.  Su padre, al desconocer todo lo que Francisco había estado viviendo durante estos diez años, sigue con la intención de convertirlo en magistrado y hacerle obtener un escaño en el senado.  En razón de lo que le envía a Padua a estudiar derecho.  Francisco de Sales aceptará para "complacer a su padre", pero también estudiará teología "para complacerse a sí mismo", según él mismo dijo.

 SIN NINGÚN OTRO DESEO QUE LA VOLUNTAD DE DIOS

San Francisco, cumpliendo la voluntad de su, padre, se dirige a Padua a estudiar derecho.  Su universidad estaba en esos momentos en su máximo esplendor.  Aunque era, también, una ciudad llena de placeres.  Esto no le va impedir a Francisco reservar un amplio lugar para su vida espiritual.

Será en Padua donde se impregne del espíritu de la reforma católica.  Esto le llevará a conocer a los grandes reformadores como fueron: San Carlos Borromeo y San Felipe Neri.  Llevar a cabo esta misión ocupará gran parte de su apostolado en consonancia con las directrices dadas en el Concilio de Trento.

Por segunda vez, Francisco tendrá que pasar por la desolación y desesperación que le producía sentirse predestinado a la condenación.  Crisis que si recordamos ya le había acontecido, por primera vez, en París.

A finales de 1590 se vio afectado por la epidemia de la peste que devastó Padua.  En enero de 1591 se le daba por perdido.  Recibió el viático y la unción de enfermos.  Pero todavía no era voluntad de Dios que Francisco pasara a su presencia.  Así que tras una lenta recuperación, prosiguió sus estudios en derecho hasta alcanzar el título de "doctor en derecho civil y canónico".

En el otoño de 1591, como acción de gracias por todos los dones recibidos de Dios, realizará una peregrinación a Loreto.  También quería ir a Roma a visitar las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo, pero le fue imposible debido a las bandas de asaltadores que existían por aquel entonces.  Así pues, a su vuelta de Loreto regresa a Saboya.  Esta peregrinación supuso para él una confirmación a su llamada interior a "ser de Iglesia".  Aunque todavía no se atreve a comunicárselo a su padre.

Su padre sigue con la intención de hacerlo senador y de que tomara por esposa a una rica heredera con la que le pone en contacto.  Gracias a su primo, Luis de Sales, canónigo de la catedral, y a monseñor Granier, obispo de Ginebra, es nombrado propósito del cabildo de san Pedro de Ginebra.  Este cargo le convertía en el segundo personaje en importancia de la diócesis.  Mientras tanto, Francisco había sido objeto de un favor especial por parte del duque de Saboya, quien le concedió la dignidad de senador de Saboya.  Así parecía que los deseos de su padre se iban a ver cumplidos.  Pero será en este momento en el que Francisco decida poner todas las cartas sobre la mesa.  En primer lugar, no admitió el cargo de senador y renunció a sus privilegios como primogénito.  Y, por fin manifestó a su padre la intención de recibir las órdenes sagradas.

Por tanto, este es el momento en que Francisco es capaz de manifestar al mundo todo aquello que había estado viviendo desde su temprana edad a los doce años.  Y así, además, hace carne lo que más tarde escribirá en su "tratado del amor de Dios":

"El corazón indiferente es como una masa de cera en las manos de su Dios, pronto a recibir las impresiones de la eterna voluntad; corazón sin voluntad, dispuesto igualmente a todo, sin ningún otro deseo que la voluntad de Dios, sin poner su amor en las cosas que Dios quiere, sino en la voluntad de Dios que las quiere; cuando esa voluntad está en varias cosas, escoge, cueste lo que cueste, aquella en la que hay más divina voluntad ... En resumen, el beneplácito divino es el soberano fin del hombre"

Este es el motivo por el cuál San Francisco fue capaz de renunciar a los bienes de la tierra, para adherirse con toda su persona a los bienes divinos, que es la voluntad de Dios.

La voluntad de Dios, además, le había escogido para que fuera el pastor de la diócesis de Ginebra.  Será el 8 de diciembre de 1602 cuando reciba la consagración episcopal.  Como pastor no se dedicó únicamente a su diócesis, sino que su celo por la salvación de los hombres le llevó a ir allí donde le requirieran, sin importarle las distancias, ni su estado físico.

Pero no acaba aquí el designio que Dios le tenla preparado.  Estando de retiro en el castillo de Sales, lugar donde nació, recibió la revelación de que había sido destinado a fundar una nueva orden religiosa: la Visitación de santa María.  Para tal obra, la providencia divina le tenía preparado el encuentro con una mujer, Juana de Chantal.  Después de varios encuentros entre los dos fundadores, será el 6 de junio de 1610 cuando tenga lugar la primera fundación.  La misión de la Visitación va ser doble:

a)      Ayudar a los pobres y socorrer las miserias humanas.

b)      Posibilitar a toda alma alcanzar la perfección del amor divino.

En este doble objetivo vemos como San Francisco tenía claro que no se puede amar a Dios, sino se ama al prójimo.  Este doble fin será, también, lo que constituya el objetivo central de su apostolado.

DIOS ME HABIA QUITADO A MI DE MI MISMO, PARA TOMARME PARA SÍ Y DARME A LOS PUEBLOS PARA QUE NO VIVIESE MAS QUE PARA ÉL Y PARA ELLOS

Con estas palabras podemos resumir lo que supuso para Francisco su conversión y lo que constituyó su misión y apostolado.  Así pues, su ministerio y su Misión en la Iglesia no van tener otro fin que: la entrega de su propia vida a los hombres con la finalidad de llevar a estos a participar del amor de Dios, con sus mismas palabras, "a participar de la verdadera devoción".

Desde el comienzo, su ministerio y apostolado va estar marcados por un triple objetivo:

a)  Restablecer la fe católica en los países que habían sido ganados por la fe protestante.

b)  La dirección espiritual.

c)  La enseñanza.  No sólo de los fieles, sino también del clero.  Esta última, la desempeño sobre todo en su ministerio como obispo, según las directrices dadas por el Concilio de Trento (1545).

Es un apostolado que se caracteriza, también, por su universalidad.  Francisco no se va limitar únicamente al territorio que le fuera confiado, primeramente, como sacerdote y, por último, como obispo de Ginebra.  Tanto en su ministerio sacerdotal, como en el episcopal, Francisco tenía claro que los destinatarios de la " Buena Noticia" que él portaba eran todos los hombres sin distinción de clase, raza u oficio:

"Mi objeto ahora es adoctrinar a los que habitan las ciudades, viven entre sus familias o en la corte, obligándose en lo exterior a un modo de ser común.  Esto, por lo general pretextando imaginarios estorbos... afirman... que no pueden aspirar a la palma de la cristiana piedad mientras se debatan en los negocios temporales". (Introducción a la vida devora)

Todo esto, podemos resumirlo en lo que constituyó su objetivo central: hacer partícipes a todos los hombres de la misericordia y del amor de Dios.  Amor que debe concretarse en: amar a Dios, amarse a uno mismo, amar a los amigos y amar a los enemigos.  En definitiva, llevar al hombre a que viva la caridad.

La forma que él tiene de llevar a cabo toda esta tarea es " la dulzura".  Es a través de esta virtud, que él la llama " la flor de la caridad", como consiguió atraer a la fe católica a numerosos protestantes, conseguir la amistad de sus enemigos y convertirse en testigo del amor de Dios que él predicaba.

Las armas con las que contaba para llevar a cabo la misión que Dios le había encomendado serán, según el mismo dijo: " la oración, la limosna y el ayuno son las tres hebras que componen el cordón que difícilmente podrá romper el enemigo".

Para concluir, no podemos olvidar la máxima que presidió su vida:

"No pedir nada, ni rechazar nada y estar dispuesto siempre pronto a obedecer"

ORACIÓN

Te pedimos Padre misericordioso, nos concedas poder participar del don de la oración que le diste a tu Hijo San Francisco, la cual como agua de bendición, que mediante su riego, hace reverdecer y florecer las plantas de nuestros buenos deseos, limpia muestras almas de sus imperfecciones y apaga en nuestros corazones la sed de las malas pasiones.  Por Jesucristo nuestro Señor.

BREVE BIBLIOGRAFÍA 

- F. de la Hoz (ed), Obras selectas de san Francisco de Sales I y  II, BAC, Madrid 1953.

- BERNARD SESÉ, Vida de san Francisco de Sales.