Jornadas mundiales de Oración por las Vocaciones-Vigilias


EL TESTIMONIO SUSCITA VOCACIONES

La 47 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones me ofrece la oportunidad de proponer a vuestra reflexión un tema en sintonía con el Año Sacerdotal: El testimonio suscita vocaciones. La fecundidad de la propuesta vocacional, en efecto, depende primariamente de la acción gratuita de Dios, pero, como confirma la experiencia pastoral, está favorecida también por la cualidad y la riqueza del testimonio personal y comunitario de cuantos han respondido ya a la llamada del Señor en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada, puesto que su testimonio puede suscitar en otros el deseo de corresponder con generosidad a la llamada de Cristo.  Por tanto, quisiera invitar a todos los que el Señor ha llamado a trabajar en su viña a renovar su fiel respuesta, sobre todo en este Año Sacerdotal, que he convocado con ocasión del 150 aniversario de la muerte de san Juan María Vianney, el Cura de Ars, modelo siempre actual de presbítero y de párroco.

Benedicto XVI

Entrada

Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad

Cristo, óyenos,

Cristo, escúchanos,

Dios, Padre celestial,     Ten misericordia de nosotros

Dios, Hijo, Redentor del mundo

Dios, Espíritu Santo

Santísima Trinidad, un solo Dios

Jesús, Sacerdote y Víctima

Jesús, Sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec

Jesús, Sacerdote a quien el Padre envió para evangelizar a los pobres

Jesús, Sacerdote que en la última cena instituiste el memorial de tu sacrificio

Jesús, Sacerdote siempre vivo para interceder por nosotros

Jesús, Pontífice al que el Padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo

Jesús, Pontífice tomado de entre los hombres

Jesús, Pontífice constituido a favor de los hombres

Jesús, Pontífice de nuestro testimonio

Jesús, Pontífice de mayor gloria que Moisés

Jesús, Pontífice del auténtico Templo

Jesús, Pontífice de los bienes futuros

Jesús, Pontífice inocente, inmaculado y santo

Jesús, Pontífice misericordioso y fiel

Jesús, Pontífice consumido por el celo del Padre

y de las almas

Jesús, Pontífice perfecto para siempre

Jesús, Pontífice que penetraste los cielos derramando tu propia sangre

Jesús, Pontífice que iniciaste un nuevo camino

a favor nuestro       

Jesús, Pontífice que nos has amado

y nos has purificado del pecado por tu sangre

Jesús, Pontífice que te entregaste a Dios como oblación y víctima santa

Jesús, Víctima en la que tenemos la fe del acceso a Dios

Jesús, Víctima que vive eternamente.

Muéstrate propicio,                                   Líbranos, Señor.

De la búsqueda temeraria del ministerio

Del pecado del sacrilegio

De la falta de moderación

De los deseos deshonestos

Del abuso de los bienes de la Iglesia

Del amor del mundo y de sus vanidades

De una indigna celebración de tus Misterios

Por tu sacerdocio eterno,                   Te rogamos, óyenos.

Por tu santa unción, por la que el Padre te constituyó

como Sumo Sacerdote

Por tu espíritu sacerdotal

Por aquel ministerio por el que glorificaste en la tierra

al Padre

Por la cruenta inmolación de tu cuerpo

en la cruz realizada una vez para siempre

Por aquel mismo sacrificio que se renueva

cada día en el altar

Por aquel poder divino que ejerces de manera invisible por medio de los sacerdotes

Para que te dignes conservar en santidad a todo el Orden Sacerdotal,

Te rogamos, óyenos.

Para que concedas a tu pueblo pastores según tu corazón

Para que los llenes de espíritu sacerdotal

Para que los labios sacerdotales guarden tu sabiduría

Para que envíes operarios a tu mies

Para que aumentes el número de fieles dispensadores de tus misterios

Para que les concedas paciencia en el ministerio,

eficacia en la acción y perseverancia en la oración

Para que por su medio se promueva por doquier

el culto del Santísimo Sacramento

Para que recibas en el gozo eterno

a los que han desempeñado el ministerio

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

                                                          Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

                      Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Ten misericordia de nosotros.

Sacerdote eterno, Cristo, óyenos,

Cristo óyenos.

Sacerdote sumo y eterno, Cristo, escúchanos,

Cristo, escúchanos.

       Oración colecta

Señor Dios, que has hecho de nosotros un reino de sacerdotes, para que, en nombre de la creación, cantemos tu gloria y demos gracias por la Redención de los hombres; ábrenos el sentido del libro sellado, para que comprendamos, en el misterio de la muerte y resurrección de tu Hijo, el Cordero degollado y viviente, el sentido de la historia humana y de sus dolores y contrariedades. Amen. Por tu misericordia, Dios nuestro,  que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. Amen.

Liturgia de la Palabra

Proclamación del Evangelio Jn 9, 1-11

   Al pasar vio Jesús un hombre ciego de nacimiento. Le preguntaron sus discípulos: «Maestro, ¿quién había pecado, él o sus padres, para que naciera ciego?».

 Contestó Jesús: «Ni había pecado él ni tampoco sus padres, pero así se manifestarán en él las obras de Dios».

 «Mientras es de día, nosotros tenemos que trabajar realizando las obras del que me mandó. Se acerca la noche, cuando nadie puede trabajar».

«Mientras esté en el mundo, soy luz del mundo».
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, le untó su barro en los ojos. y le dijo: «Márchate a lavarte a la piscina de Siloé (que significa `Enviado').
 Fue, se lavó y volvió con vista.

 Los vecinos y los que antes solían verlo, porque era mendigo, preguntaban: « ¿No es éste el que estaba sentado y mendigaba?».

Unos decían: «El mismo». Otros, en cambio: «No, pero se le parece.  El afirmaba: «Soy yo».

Le preguntaron entonces: « ¿Cómo se te han abierto los ojos?».

Contestó él: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo: `Márchate a Siloé y lávate'. Fui entonces, y al lavarme empecé a ver».

El testimonio suscita vocaciones

  1. “…Ya en el Antiguo Testamento los profetas eran conscientes de estar llamados a dar testimonio con su vida de lo que anunciaban, dispuestos incluso a afrontar la incomprensión, el rechazo, la persecución…”

(Del mensaje de Benedicto XVI para esta Jornada)

Testimonio

Canto

Letra: Santa teresa de Lisieux. Música: Luis Alfredo

No quiero ser santo a medias.

No quiero ser santo a medias,

No me asusta  sufrir  por vos.

Sólo me asusta una cosa.

Sólo me asusta una cosa:

Conservar mi propia voluntad.

¡Tomadla!

porque yo escojo

todo lo que vos queréis.


Aclamación:

            Señor Jesús, de quien procede nuestra fe y quien la perfecciona: Tú sufriste en la cruz, despreciando la vergüenza de semejante muerte por parte de los pecadores, porque sabías que tu sufrimiento tendría gozo y alegría:

Luz en el altar

Enciende una luz, déjala brillar, 

la luz de Jesús, que brille en todo lugar.   

No la puedes esconder, no te puedes callar, 

ante tal necesidad,

enciende una luz, en la oscuridad.         

Silencio.

Oración

            Danos tu fuerza, Padre Santo, para seguir con fidelidad las huellas de tu Hijo para cargar cada día con su cruz y seguirle, imitando los ejemplos de su pasión; aleja de nosotros todo espíritu de venganza y haz que sepamos amar a nuestros enemigos como Cristo, que, en la cruz, pidió perdón por los que le maltrataban. Amen. Por tu misericordia, Dios nuestro,  que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. Amen.

  1. “… Jesús dará testimonio del amor de Dios hacia todos los hombres, sin distinción, con especial atención a los últimos, a los pecadores, a los marginados, a los pobres…”

(Del mensaje de Benedicto XVI para esta Jornada)

Testimonio

Canto.

Cántico Filipenses 2, 6-11. Autor: Rosa Cruz. Cree y verás la gloria de Dios.

 Cristo, aunque era Dios,
se despojó y se hizo esclavo;
se entregó a la muerte en la Cruz.
Por eso Dios lo levantó
Y le concedió el Nombre sobre todo Nombre.
¡Al Nombre de Jesús toda rodilla se doble! .
Al Nombre de Jesús que toda lengua proclame :
Jesucristo es Señor ¡ (2)
Jesucristo es Señor ¡

 Aclamación

           Señor Jesús, de carne y sangre humanas para derrotar con tu muerte al que tenía el poder de matar, eres por ello miembro de nuestra familia: Tú no has venido para ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham, para que tengamos parte en la gloria de tu Padre.

Luz en el altar

Enciende una luz, déjala brillar, 

la luz de Jesús, que brille en todo lugar.   

No la puedes esconder, no te puedes callar, 

ante tal necesidad,

enciende una luz, en la oscuridad.

Silencio.

Oración

Señor que enderezas a los que ya se doblan, libertas a los cautivos y abres los ojos a los ciegos: enderézanos también a nosotros cuando las culpas nos doblan, libéranos cuando los pecados nos encadenan e ilumínanos cuando las tinieblas de la ignorancia nos rodean; que nuestra alma no cese de alabarte y nuestra vida te celebre con el canto de una devoción fiel y un servicio humilde; y ya que nuestra existencia es puro don, haz que nuestro entero vivir sea servicio. Amen. Por tu misericordia, Dios nuestro,  que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. Amen.

III. “…Elemento fundamental y reconocible de toda vocación al sacerdocio y a la vida consagrada es la amistad con Cristo. Jesús vivía en constante unión con el Padre, y esto era lo que suscitaba en los discípulos el deseo de vivir la misma experiencia… La oración es el primer testimonio que suscita vocaciones…”

(Del mensaje de Benedicto XVI para esta Jornada)

Testimonio

Canto

Soy yo, conozco tu vida,

con agua viva tu sed saciaré.

Soy yo, te busco a ti.

Le hablaré a tu corazón.

Ningún mal te abatirá.

A tu Dios no deberás temer.

Si yo en ti escribo mi ley,

a mi corazón te uniré

y me adorarás

en espíritu y en verdad

 Aclamación:

            Señor Jesús, mientras vivías en este mundo, a gritos y con lágrimas oraste y suplicaste al Padre, que tenía poder para librarte de la muerte, y por tu obediencia fuiste escuchado: Tú así has llegado a ser fuente de salvación eterna para los que le obedecen, y has sido designado sumo sacerdote según el orden de Melquisedec: Kyrie, eleison

Luz en el altar

 Enciende una luz, déjala brillar, 

la luz de Jesús, que brille en todo lugar.   

No la puedes esconder, no te puedes callar, 

ante tal necesidad,

enciende una luz, en la oscuridad.

 Silencio

Oración

Señor Dios,

escucha con bondad las plegarias de tus siervos

y muéstrate propicio,

tú que anticipas tus beneficios a cuantos te invocan,

realizas gestas maravillosas y no niegas tu perdón,

otorgas siempre tu amor y muestras tu providencia.

Así, cuando Moisés te suplicó

con las manos extendidas, imagen de la cruz,

en Amalec venció al diablo;

así, cuando Josué invocó al Señor,

por la fuerza del nombre divino,

prolongó el día hasta vencer al enemigo,

tal como nuestro Jesús,

la luz verdadera que había de venir,

crecería siempre más hasta destruir las tinieblas;

así, Samuel, después de haber orado,

aterrorizó los duros corazones del pueblo

con un vendaval y los conmovió con truenos

dando testimonio anticipado de Cristo,

quien haría resonar las amonestaciones evangélicas;

así David, cantor de himnos,

con la gracia de la oración hizo más dulce

el canto de los salmos;

así cuando Salomón dedicó el templo del Señor

mientras oraba con las manos extendidas

también él indicó de alguna manera el signo de la cruz;

así Asaph y Josafat, nobles reyes,

que guiaban al pueblo de Dios con toda piedad,

derrotaron más con la plegaria que con las armas

a numerosas huestes de enemigos;

así Ezequías, mientras entre lágrimas

volvía de la muerte a la vida,

convirtió las horas del ocaso del sol en un amanecer.

Así Elías, en cuya boca parecía estar la llave del firmamento,

con la oración cerró y abrió el cielo;

así Eliseo, devolvió la vida al difunto con la plegaria,

cuando recostado trataba de reanimar

los miembros inertes;

así Jonás, hundido en el mar y devorado por el pez,

no cesó ni un momento en la oración,

de modo que ni el monstruo ni la tempestad pudieron dañar

a quien suplicaba desde el antro de las intrincadas entrañas;

así los tres jóvenes orantes no sintieron el fuego que los rodeaba

y la armonía de la plegaria pudo vencer

al estrepitoso crepitar de la llamas;

así Daniel en el foso por medio de la oración

contuvo las ávidas fauces

y las bocas decididas de los leones.

Así nuestro Señor Jesucristo,

fiel en todas sus palabras y santo en todas sus acciones.

dio a los que le siguen una norma para orar,

en la cual consiste toda la salvación;

así ordenó a los apóstoles orar sin desfallecer nunca;

así prometió a cuantos suplican con fidelidad y amor

concederles lo que pidan con fe en la oración;

así, no sólo encomendó sus discípulos al Padre,

orando antes de la pasión,

sino que también, durante la pasión, oró por sus enemigos;

así, exaltado a la derecha de Dios, reina por siempre

y por nosotros intercede sin cesar. Amen.

Por tu misericordia, Dios nuestro,  que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. Amen.

IV.  “… Otro aspecto de la consagración total y de la vida religiosa es el don total de sí mismo a Dios… De ahí brota la capacidad de darse luego a los que la Providencia le confíe en el ministerio pastoral, con entrega plena, continua y fiel, con la alegría de hacerse compañero de camino de tantos hermanos…”

(Del mensaje de Benedicto XVI para esta Jornada)

Testimonio

Canto

Este es mi deseo, honrarte a Ti

con todo mi     ser, te adoro a Ti

con todas mis fuerzas, te alabaré

Mi Adoración eres Tu

Hoy te rindo mi ser,

te doy mi corazón   

yo vivo para Ti

en cada palpitar

mientras haya fuerza en mi

Dios haz tu obra en mi

Aclamación:

 Señor Jesús, ahora podemos entrar con libertad en el santuario pues nos ha abierto el camino a través de tu propio cuerpo y de su sangre, con un corazón sincero y una fe segura: Tú eres nuestro gran sacerdote, el que está al frente de la casa de Dios, el que sostiene nuestra esperanza en la promesa que Dios nos ha hecho: Kyrie, eleison

Luz en el altar

Enciende una luz, déjala brillar, 

la luz de Jesús, que brille en todo lugar.   

No la puedes esconder, no te puedes callar, 

ante tal necesidad,

enciende una luz, en la oscuridad.

Silencio

Oración

¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? o ¿por qué razón Tú eres el Hijo el hombre sino para redimirle de modo que no pereciera para siempre? Concédenos, pues, el auxilio necesario, Tú que diste por nosotros tu sangre preciosa, y haz que con sus vidas te glorifiquen aquellos a quienes tu muerte les redimió. Amen. Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. Amen.

Exposición del Santísimo

Que la lengua humana

cante este misterio:

la preciosa sangre

y el precioso cuerpo.

Quien nació de Virgen

Rey del universo,

por salvar al mundo,

dio su sangre en precio.

Se entregó a nosotros,

se nos dió naciendo

de una casta Virgen;

y, acabado el tiempo,

tras haber sembrado

la palabra al pueblo,

coronó su obra

con prodigio excelso.

Fue en la última cena

-ágape fraterno-,

tras comer la Pascua

según mandamiento,

con sus propias manos

repartió su cuerpo,

lo entregó a los Doce

para su alimento.

La palabra es carne

y hace carne y cuerpo

con palabra suya

lo que fue pan nuestro.

Hace sangre el vino,

y, aunque no entendemos,

basta fe, si existe

corazón sincero.

Adorad postrados

este Sacramento.

Cesa el viejo rito;

se establece el nuevo.

Dudan los sentidos

y el entendimiento:

que la fe no supla

con asentimiento.

Adoración y silencio

VENGO A ADORARTE

OH luz del mundo, bajaste a la oscuridad
mis ojos abriste, pude ver.
belleza que causa que mi ser te adore,
esperanza de vida en ti

Vengo a adorarte, vengo a postrarme
vengo a decir que eres mi Dios
eres simplemente bello , simplemente digno
tan maravilloso para mi

Oh Rey eterno, tan alto y exaltado
glorioso en el cielo eres tu
al mundo que hiciste, humilde viniste
pobre te hiciste por amor.

TODO ES DE MI CRISTO

Todo es de mi Cristo,

Por él y para él.

Todo es de mi Cristo,

Por él y para él.

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria, por siempre amén.

Todo es de mi Cristo,

Por él y para él.

Todo es de mi Cristo,

Por él y para él.

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria, por siempre amén.

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria, por siempre amén.

OH, profundas riquezas

De la sabiduría de Dios;

Insondables sus juicios

Y sus caminos son.

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria, por siempre amén.

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria,

A Él sea la gloria, por siempre amén

Padrenuestro

Oración final

Señor, danos la salvación, da prosperidad a cuantos esperamos en ti; Tú que iluminaste al mundo que yacía en tinieblas, concédenos celebrarte dignamente, de modo que nuestra mirada se afiance en tu luz y se adueñe de nosotros la claridad que nos has revelado. Amen. Por tu misericordia, Dios nuestro,  que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. Amen.