Jornadas mundiales de Oración por las Vocaciones-Vigilias


TÚ SABES QUE TE QUIERO

Monición de entrada      

Bienvenidos seáis todos a esta vigilia de oración, este tiempo de adoración eucarística en el que, en el marco de la Jornada de Oración por las Vocaciones, vamos a meditar sobre el amor que Dios tiene por cada uno de nosotros, el misterio de su voluntad, y a contemplar de qué forma Él mismo nos capacita para responderle. Un amor sin reservas que nos precede, nos llama y nos sostiene que tiene su raíz en la absoluta gratuidad de Dios.

La fuente de todo don perfecto es Dios Amor -Deus caritas est-: «quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él». Sólo cuando  se abre al amor de Dios y como fruto de ese amor nacen y crecen todas la vocaciones.

 La vocación es una llamada de Dios por amor y al amor. La vocación es el amor, y el amor es siempre personal. En ese amor Dios nos da su Espíritu para que nosotros le respondamos y podamos dirigirnos a Él. Hoy oramos para que muchos, animados por ese Espíritu, se dirijan a Él por el camino del sacerdocio y por el de la vida consagrada.

Canto de entrada

El que me sigue en la vida

sal de la tierra será

mas si la sal se adultera

los hombres la pisarán

 

QUE SEA MI VIDA LA SAL                  

QUE SEA MI VIDA LA LUZ

SAL QUE SALA, LUZ QUE BRILLA

SAL Y FUEGO ES JESUS

 

Sois como la luz del mundo

que a la ciudad alumbra

esta se pone en la cima

donde el monte se encumbra

Que sea mi vida....

Que brille así vuestra vida

ante los hombres del mundo

que pasen las buenas obras

de lo externo a lo profundo

Que sea mi vida....

RITO DE LA LUZ

Saludo del Señor obispo

Procesión de entrada con el cirio

Cristo Jesús, oh fuego que abrasa,
que las tinieblas en mí no tengan voz.

Cristo Jesús, disipa mis sombras.
Y que en mí sólo hable tu amor.

Oración

Oh Dios, que iluminas esta noche con la gloria de la resurrección del Señor, aviva en tu Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

ALELUYA

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Después de comer dice Jesús a Simón Pedro:
-Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?
El le contestó:
-Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
Jesús le dice:
-Apacienta mis corderos.
Por segunda vez le pregunta:
-Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
El le contesta:
-Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
El le dice:
-Pastorea mis ovejas.
Por tercera vez le pregunta:
-Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
-Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.
Jesús le dice:
-Apacienta mis, ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió:
-Sígueme

Homilía.

Canto

Confitemini, Domino, quoniam bonus

Confitemini, Domino. Aleluya

EXPOSICION DEL SANTÍSIMO

Canto

Que la lengua humana
cante este misterio:
la Preciosa Sangre
y el Precioso Cuerpo.
Quien nació de Virgen,
Rey del Universo,
por salvar al mundo
dio su Sangre en precio.

Se entregó a nosotros,
se nos dio naciendo
de una casta Virgen;
y, acabado el tiempo,

       tras haber sembrado
       la Palabra al pueblo,

coronó su obra
con prodigio excelso.

Adorad postrados
este Sacramento,
cesa el viejo rito,
se establece el nuevo;
dudan los sentidos
y el entendimiento;
que la fe los supla
con asentimiento
.

Himnos de alabanza,
bendición y obsequio;
por igual la gloria
y el poder y el reino
al eterno Padre
con el Hijo eterno,
y al divino Espíritu
que procede de ellos. Amén.

Adoración y meditación.

«Nos eligió antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor» (Ef 1,4).

La verdad profunda de nuestra existencia está, pues, encerrada en ese sorprendente misterio: toda criatura, en particular toda persona humana, es fruto de un pensamiento y de un acto de amor de Dios, amor inmenso, fiel, eterno (cf. Jr 31,3). El descubrimiento de esta realidad es lo que cambia verdaderamente nuestra vida en lo más hondo. En una célebre página de las Confesiones, san Agustín expresa con gran intensidad su descubrimiento de Dios, suma belleza y amor, un Dios que había estado siempre cerca de él, y al que al final le abrió la mente y el corazón para ser transformado: «¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti» (X, 27,38). Con estas imágenes, el Santo de Hipona intentaba describir el misterio inefable del encuentro con Dios, con su amor que transforma toda la existencia. Se trata de un amor sin reservas que nos precede, nos sostiene y nos llama durante el camino de la vida y tiene su raíz en la absoluta gratuidad de Dios.

(del mensaje del papa para la jornada)

Canto

El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa.

 Silencio

  Las vocaciones don de la caridad de Dios.

Toda vocación específica nace de la iniciativa de Dios; es don de la caridad de Dios. Él es quien da el “primer paso” y no como consecuencia de una bondad particular que encuentra en nosotros, sino en virtud de la presencia de su mismo amor «derramado en nuestros corazones por el Espíritu» (Rm 5,5)…..En todo momento, en el origen de la llamada divina está la iniciativa del amor infinito de Dios, que se manifiesta plenamente en Jesucristo….Queridos hermanos y hermanas, tenemos que abrir nuestra vida a este amor; cada día Jesucristo nos llama a la perfección del amor del Padre (cf. Mt 5,48). La grandeza de la vida cristiana consiste en efecto en amar “como” lo hace Dios; se trata de un amor que se manifiesta en el don total de sí mismo fiel y fecundo. San Juan de la Cruz, respondiendo a la priora del monasterio de Segovia, apenada por la dramática situación de suspensión en la que se encontraba el santo en aquellos años, la invita a actuar de acuerdo con Dios: «No piense otra cosa sino que todo lo ordena Dios. Y donde no hay amor, ponga amor, y sacará amor» (Epistolario, 26)…En este terreno oblativo, en la apertura al amor de Dios y como fruto de este amor, nacen y crecen todas las vocaciones.

(del mensaje del papa para la jornada)

Canto

El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa.

 Silencio

 «Tú sabes que te quiero» (Jn 21,15),

El amor a Dios, del que los presbíteros y los religiosos se convierten en imágenes visibles –aunque siempre imperfectas– es la motivación de la respuesta a la llamada de especial consagración al Señor a través de la ordenación presbiteral o la profesión de los consejos evangélicos. La fuerza de la respuesta de san Pedro al divino Maestro: «Tú sabes que te quiero» (Jn 21,15), es el secreto de una existencia entregada y vivida en plenitud y, por esto, llena de profunda alegría…..La otra expresión concreta del amor, el amor al prójimo, sobre todo hacia los más necesitados y los que sufren, es el impulso decisivo que hace del sacerdote y de la persona consagrada alguien que suscita comunión entre la gente y un sembrador de esperanza. La relación de los consagrados, especialmente del sacerdote, con la comunidad cristiana es vital y llega a ser parte fundamental de su horizonte afectivo. A este respecto, al Santo Cura de Ars le gustaba repetir: «El sacerdote no es sacerdote para sí mismo; lo es para vosotros» (Le curé d’Ars. Sa pensée – Son cœur, Foi Vivante, 1966, p. 100).

(del mensaje del papa para la jornada)

Canto

El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa.

Silencio

Peticiones

  •      A ti, que eres la “piedra angular” sobre la que se edifica nuestra Iglesia, te encomendamos al Papa, a los obispos, a los sacerdotes, a las personas que han consagrado su vida a seguirte y a todos los bautizados, que seamos comunidades edificadas sobre ti, abiertas a los demás, en las que reine la fraternidad, la colegialidad, la comunión, la esperanza y la alegría. Oremos.
  •       Tú nos conoces bien; sabes lo que vivimos y lo que padecemos, conoces lo que nos duele y lo que necesitamos. Hoy traemos a nuestro corazón a todo tu pueblo, te presentamos la realidad compleja que vivimos. Ilumina y da fortaleza a líderes, gobernantes y dirigentes, para que busquen con honestidad el bien común, cuidando especialmente de las personas mas débiles y pobres, promoviendo que entre todos hagamos un mundo mejor, como lo suenas tu. Oremos.
  •      Tú eres nuestro Señor, el Buen Pastor, que nos conoces y das la vida por nosotros. Jesús, queremos ser Iglesia que conozca y sepa cuidar de las personas, en particular de quienes mas necesitan de tu amor. Te pedimos que inspires en nuestras comunidades gestos misericordiosos y palabras oportunas ante situaciones de sufrimiento. Oremos.
  •      Jesús resucitado, creemos en tu presencia amorosa que nos acompaña siempre, eres el Hijo de Dios en quien hemos sido hechos hijas e hijos del Padre. Regálanos vivir de tal manera que no pactemos con el poder que oprime a la gente, sino que sepamos dar la vida para que reine la vida y el amor en nuestras familias, en nuestras comunidades y en toda la sociedad. Oremos. 
  •      En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, te damos gracias por las personas que has llamado y llamas a dar la vida, como haces tú, para los demás. Te pedimos a ti, el dueño de la mies, que sigas llamando a mas trabajadores que con generosidad y amor se consagren al Reino, para hacer presente a Jesús, buen pastor, en la Iglesia, para el mundo; apasionados por ti, Dios de la vida, y por la vida de la humanidad. Oremos.
  •     Hoy también celebramos el día de las vocaciones nativas. Te rogamos por las personas que han respondido sí a una vocación de misión . Haz que sus existencia se renueven cada día y se hagan evangelios vivientes, Suscita muchas vocaciones en los países de misión. oremos

Oración final

 Señor, mira con bondad a tu familia

y acreciéntala con nuevas vocaciones

para que pueda conducir a sus hijos

hacia la caridad perfecta

y trabajar eficazmente por la salvación de los hombres.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Bendigamos al Señor.

Canto final

Majestad!

Adora a Su Majestad.

A Jesús

Sea gloria, honra y poder.

¡Majestad!

Reino y autoridad

Fluyen del trono

Hacia su pueblo, a El cantad.

Exaltad y proclamad

 

“Queridos Hermanos en el episcopado, queridos presbíteros, diáconos, consagrados y consagradas, catequistas, agentes de pastoral y todos los que os dedicáis a la educación de las nuevas generaciones, os exhorto con viva solicitud a prestar atención a todos los que en las comunidades parroquiales, las asociaciones y los movimientos advierten la manifestación de los signos de una llamada al sacerdocio o a una especial consagración. Es importante que se creen en la Iglesia las condiciones favorables para que puedan aflorar tantos “sí”, en respuesta generosa a la llamada del amor de Dios.

              Deseo que las Iglesias locales, en todos sus estamentos, sean un “lugar” de discernimiento atento y de profunda verificación vocacional, ofreciendo a los jóvenes un sabio y vigoroso acompañamiento espiritual. De esta manera, la comunidad cristiana se convierte ella misma en manifestación de la caridad de Dios que custodia en sí toda llamada.”

Del mensaje del Papa