Jornadas mundiales de Oración por las Vocaciones-Vigilias

TIENES UNA LLAMADA

 Monición de entrada

Bienvenidos a esta vigilia de oración por las vocaciones. La Delegación de pastoral vocacional os acoge en esta capilla de nuestro Seminario Conciliar. Hoy recordamos una vez más que Jesús está vivo y actuando en medio de nosotros. Nadie conoce mejor que Él nuestro corazón, y por eso sabe y entiende de los cuidados que necesita. Es «El Buen Pastor» que protege, guía y alimenta a su rebaño. Que conoce a sus «ovejas», y que está dispuesto a dar su vida por cada una de ellas.

Como en años anteriores, celebramos unidos este domingo la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas bajo el lema: «Tienes una llamada». El papa Francisco, en su Mensaje para la jornada de este año, nos recuerda que es necesario estar dispuestos a escuchar con profundidad, dejando que la Palabra y la vida nos interpelen. Que tenemos que prestar atención a los detalles de cada día, aprendiendo a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, dispuestos siempre a dejarnos sorprender por el Espíritu. Le pedimos al Señor en este día, que no falten vocaciones en su Iglesia, vocaciones de especial consagración, al sacerdocio y a la vida consagrada y también vocaciones nativas en los países en misión.

Le pedimos al Señor que no falten jóvenes que quieran seguirle, y que se dejen seducir por Él.

Tienes una llamada… ¡tenemos una llamada! ¿Haremos oídos sordos a la voz de Dios?

 Canto procesional.

Celebra al señor, ¡oh tierra entera!

Celebremos la grandeza de su gloria.
Él es la alegría, nuestra fuerza.
Es nuestro canto.

La tierra goza de alegría,
Exulta en cantos de victoria.
Su espíritu nos da la vida.
El Señor es Rey del Universo.

Celebra al señor, ¡oh tierra entera!
Celebremos la grandeza de su gloria.
Él es la alegría, nuestra fuerza.
Es nuestro canto.


El cielo se une con la tierra,
En esta fiesta de alegría.
Él permanece con nosotros,
Es la mesa de la eucaristía.

Celebra al señor, ¡oh tierra entera!
Celebremos la grandeza de su gloria.
Él es la alegría, nuestra fuerza.
Es nuestro canto.


La Iglesia cuerpo del cordero,
Milagro del Amor Divino,
Que con su diestra ha levantado,
Con el fruto de su Santo Espíritu.

Celebra al señor, ¡oh tierra entera!
Celebremos la grandeza de su gloria.
Él es la alegría, nuestra fuerza.
Es nuestro canto.

Saludo presidente.

Oración presidente.

Señor, Tú tienes una llamada para cada uno de nosotros;

cuentas con nosotros para una misión

y no esperas a que seamos perfecto para que echemos a andar.

Por eso te buscamos en el silencio,

no para aislarnos del mundo,

sino para descubrir en la oración cómo quieres que sirvamos a nuestros hermanos.

Enséñanos, Señor, a distinguir tu voz en medio de tantos ruidos;

que no dejemos nunca de escucharte ni de responderte con nuestra vida.

Haz que así muchos en toda la Tierra nos convirtamos en protagonistas de esa historia única de amor que quieres escribir con todos.

Señor: que, guiados por tu llamada y acompañados por tu Iglesia, nos dejemos ayudar por tu gracia, que todo lo vence y transforma.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Texto:                                     (el llamado a la santidad)

“Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida (cf. Ga 5,22-23). Cuando sientas la tentación de enredarte en tu debilidad, levanta los ojos al Crucificado y dile: «Señor, yo soy un pobrecillo, pero tú puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor». En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrarás todo lo que necesitas para crecer hacia la santidad. El Señor la ha llenado de dones con la Palabra, los sacramentos, los santuarios, la vida de las comunidades, el testimonio de sus santos, y una múltiple belleza que procede del amor del Señor, «como novia que se adorna con sus joyas» (Is 61,10).

…Así, bajo el impulso de la gracia divina, con muchos gestos vamos construyendo esa figura de santidad que Dios quería, pero no como seres autosuficientes sino «como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios» (1 P 4,10)

… Para un cristiano no es posible pensar en la propia misión en la tierra sin concebirla como un camino de santidad, porque «esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1 Ts 4,3). Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio.

Esa misión tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde él. En el fondo la santidad es vivir en unión con él los misterios de su vida. Consiste en asociarse a la muerte y resurrección del Señor de una manera única y personal, en morir y resucitar constantemente con él. Pero también puede implicar reproducir en la propia existencia distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor. La contemplación de estos misterios, como proponía san Ignacio de Loyola, nos orienta a hacerlos carne en nuestras opciones y actitudes[18]. Porque «todo en la vida de Jesús es signo de su misterio»[19], «toda la vida de Cristo es Revelación del Padre»[20], «toda la vida de Cristo es misterio de Redención»[21], «toda la vida de Cristo es misterio de Recapitulación»[22], y «todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en él y que él lo viva en nosotros»[23].

… «la santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya»[25]. Así, cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo.

… Esto es un fuerte llamado de atención para todos nosotros. Tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. Inténtalo escuchando a Dios en la oración y reconociendo los signos que él te da. Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión. Y permítele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy.

Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu, para que eso sea posible, y así tu preciosa misión no se malogrará. El Señor la cumplirá también en medio de tus errores y malos momentos, con tal que no abandones el camino del amor y estés siempre abierto a su acción sobrenatural que purifica e ilumina”

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA GAUDETE ET EXSULTATE

 Silencio breve.

Canto Iesu (C. l´Enmmanuelle, Arr. C.Criado)

Iesu, Iesu, Iesu, Iesu.

Testimonio

 Silencio breve.

Canto Iesu (C. l´Enmmanuelle, Arr. C.Criado)

Iesu, Iesu, Iesu, Iesu.

Testimonio.

 Aleluya Irlandés (O´Carroll)

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Juan 10,1-10.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

-Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

 Homilía

Exposición

 Peticiones.

Tras cada petición se canta 2 veces Kyrie Eleison (Taizé)

 Por el papa Francisco, por nuestro obispo N., por todos los obispos del mundo. Para que no se cansen de promover la evangelización de nuestra sociedad y de esa forma, no deje de resonar la Buena Noticia del Reino en todos los lugares del mundo. Oremos.

  • Por las familias cristianas: que se abran a la llamada de Dios y sean generosas cuando el Señor llama a alguno de sus miembros. Oremos.
  • Por los sacerdotes y religiosos, para que vivan con entrega generosa su vocación, y que cada día progresen más en su servicio como pastores y consagrados. Oremos.
  • Por nuestros jóvenes y por los jóvenes de países de misión, para que pierdan el miedo a ser llamados por Dios, y siguiendo el ejemplo de los apóstoles respondan con firmeza y confianza. Oremos.
  • Por las Iglesias jóvenes, por los que apoyan y cooperan en la tarea misionera de la Iglesia desde sus sufrimientos, su plegaria y su contribución económica. Oremos.
  • Por todos nosotros, que nos sentimos y somos discípulos de Cristo: que imitemos su vida y demos la nuestra por amor a Él. Oremos.

Tras cada petición se canta 2 veces Kyrie Eleison (Taizé)

 Adoración.

Canto: Ubi Caritas (Taizé, Arr. C.Criado)

Ubi caritas et amor, Deus ibi est

 Silencio

 Canto: Majestad (J. Hayford, Arr. C. Criado) 

Majestad, adora a su Majestad.
A Jesús sea honra, gloria y poder.
Majestad, Reino y autoridad,
luz y esplendor, manda a su pueblo.
A Él cantad.

¡Aclamad y proclamad el nombre de Cristo!
¡Magnificad, glorificad a Cristo, el Rey!
Majestad, adora a su Majestad.
¡Cristo murió, resucitó y de reyes es Rey!

Canto Salida:

Christus Vincit (Arr, C.Criado)

 Christus vincit,

Christus regnat,

Christus, Christus imperat.

 

Laudate dominum omnes gentes,

Laudate eum omnes populi.

 

Quoniam comfirmata est super

Nos Misericordia ejus,

Et veritas Domini manet in aeternum.

Gloria Patri et Filio,

Et Spiritui sancto.

Sicut erat in principio,

Et nunc et Semper,

Et in saecula saeculorum. Amen.