AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA

Santa María Eugenia de Jesús

 

Ana-Eugenia Milleret nace en 1817 en Metz (Francia). Dotada de gran sensibilidad, de bondad, generosidad y rectitud, recibe de su madre una educación que le da un carácter fuerte y el sentido del deber y la vida familiar desarrolla en ella una curiosidad intelectual, un interés por las cuestiones sociales, una amplitud de mirada. Su primera comunión fue una fuerte experiencia mística en la que se escondía todo el secreto del futuro. Solo más tarde, captará el sentido profético de esta experiencia.

A los 19 años, asiste a las Conferencias cuaresmales en la Catedral de París, predicadas por el Padre Lacordaire; habitado por la visión de una Iglesia renovada jugando un papel nuevo en el mundo, comprende su tiempo y quiere cambiarlo. Conoce los interrogantes y las aspiraciones de los jóvenes, su idealismo y su ignorancia sobre Cristo y la Iglesia. Su palabra llega al corazón de Ana-Eugenia, responde a sus propios interrogantes y despierta en ella una gran generosidad. Me sentía realmente convertida, escribe, y sentía el deseo de entregar todas mis fuerzas, o mas bien toda mi debilidad, a esta Iglesia que desde entonces me parecía que era la única que poseía aquí abajo el secreto y el poder del bien. En este momento, conoce a otro predicador, el Padre Combalot que soñaba desde hacía tiempo en una obra de educación convencido de que solamente a través de la educación, se podrá evangelizar las inteligencias, hacer que las familias fuesen verdaderamente cristianas y así transformar la sociedad. Ana-Eugenia acepta este proyecto como un deseo de Dios.

En 1839, María Eugenia se convierte en Fundadora de las Religiosas de la Asunción junto con otras dos jóvenes. Empiezan una vida comunitaria de oración y de estudio en París. En 1841, abren el primer colegio. Las primeras hermanas de la Asunción quisieron unir los antiguos tesoros de la espiritualidad y de la sabiduría de la Iglesia con una nueva forma de vida religiosa y de educación que respondieran a las necesidades de las mentalidades modernas. La Congregación, contemplativa y apostólica, desarrollará una espiritualidad centrada en Cristo y en el misterio de la Encarnación. María Eugenia de Jesús muere el 10 de marzo de 1898. Beatificada por Pablo VI (1975), fue canonizada por Benedicto XVI (2007).

Hoy, las religiosas de la Asunción, están presentes en 32 países: Europa (6), Asia (5), América (10) y África (11). La rama Asunción Juntos: formado por Amigos de la Asunción y Comunidades o Fraternidades de Laicos, es numerosa: unos miles de Amigos y algunos centenares de Laicos comprometidos según el Camino de Vida.

  

Religiosas de la Asuncion

 

 ORACIÓN

“Creer en la bondad, en el amor de mi Dios y la acción de Jesucristo en mi, en su perdón incesante, para unirme a Él y hacerme entrar en su Vida”.

“Jesús es mi bien, nada ni nadie puede quitármelo, es mi mejor amigo, mi consejero, mi consolador”

No buscar más que a Dios, no querer más que a Dios y servirle a Él, no buscar más que su Reino,  en nuestra vida, en nuestras relaciones con el prójimo

 

SALMO 20

 

 “Me concentré en mí misma, no puedo expresar la sensación que noté, sentí al principio del salmo con la serenidad inefable, la presencia de Jesús, ofreciendo a su Padre las palabras que yo pronunciaba, ofreciéndolas conmigo, como habla aquel que es siempre atendido.”

 

ORACIÓN FINAL

 

Señor y Dios mío, te doy gracias por tu Vida en mi.

Porque me has querido tuya y para ti

y porque desde mi quieres ir hacia los demás.

Quiero dejarte vivir en mí, que Tu vida y Tu palabra se transmita a los demás a través de mí,

para que tu Reino llegue hasta los confines de la tierra

y así esta tierra se convierta en un lugar de gloria para ti.

 

MI TESTIMONIO

 

Disfruto viendo a los niños en el recreo jugando al fútbol. De pequeña me entusiasmaban las historias de héroes y aventuras, de los países y  sus gentes. Me apasionaban los deportes. Quería ser periodista y, a ser posible, de deportes. Ahora me gusta hablar de estrategias, jugadas, jugadores y partidos con mis alumnos. Hoy soy profesora de religión.

¿Qué fue lo que altero mis planes? Pues, sin duda… la Palabra. A Salamanca encaminé mis pasos, deje mi casa familiar en Carneros (León) y en esa ciudad pasé cuatro años que fueron divertidos, buenos y sorpresivos. Vivía en el colegio mayor La Asunción. Allí conocí a las Religiosas de la Asunción. Una comunidad que me llamó la atención. Con el tiempo fui descubriendo quién daba sentido a sus vidas: Jesucristo.

Entré de casualidad en la iglesia de San Esteban. Buscaba silencio, un lugar donde reorganizar mis pensamientos. Mi padre tenía cáncer. Después comencé a ir a la Eucaristía de las ocho de la tarde. Me gustaba el sitio, el silencio y escuchar la Palabra. Y de repente… la Liturgia de las Horas entró como un regalo en mi vida. Las Religiosas de la Asunción viven su tiempo ritmado por el rezo del Oficio Divino. Otra vez la Palabra de Dios me atraía. Mi corazón empezaba a vibrar de manera diferente por las cosas de Dios. Y… ¿por qué no dedicar mi vida a estar cerca de la Palabra Encarnada?  Fue la Palabra la que señaló un nuevo terreno de juego para entregar mi vida.

En Chile, donde viví nueve meses en la comunidad de religiosas de la Asunción, decidí decir que sí a la aventura que Dios me estaba proponiendo por medio de Jesucristo. Y en la Asunción. Me sedujo cómo Santa María Eugenia (fundadora) supo conjugar la acción y la contemplación para transformar la sociedad, desde la piedra que todo lo sostiene: Cristo Jesús.

Mi alianza de votos perpetuos lleva grabada la fraseEn tus manos (Lc 23,46). Pido hacerla vida y confiar a las manos del Señor y Compañero todo y todos los que me acompañan en el día a día. Él se propone como Vida, he decidido libremente y por amor entregarme a Él. La Alianza es con Él, con ellas (mis hermanas) y con ellos. Hoy ellos son mis alumnos, compañeros y familias del colegio Asunción Cuestablanca. Deseo ser testigo de la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios, que se encarnó  y entrega su vida por cada uno de nosotros. Que nos acompaña siempre por los caminos de la vida. Una gran nube de seguidores, de todos los tiempos e imprescindibles en mi camino, da fidelidad a esta historia de fe, amor y esperanza. De verdad, Dios con nosotros.

 

Ana Alonso(Religiosa de la Asunción)

 

 Carisma Religiosas de la Asunción

A la escucha de Dios y de la vida, en comunidades contemplativas y apostólicas, las Religiosas y los laicos de la Asunción continuamos hoy respondiendo a nuestra vocación específica en la Iglesia, al servicio de las necesidades de nuestro Mundo: “dar a conocer y hacer amar a Jesucristo en una tarea de educación para la transformación de la sociedad” Sta. Mª Eugenia de Jesús.

La oración personal y litúrgica armoniza nuestra vida en torno a  Dios, Belleza Infinita que nos ha creado y redimido en Cristo, el Verbo Encarnado. En la meditación y el estudio de la Palabra de Dios, en el rezo comunitario de la Liturgia de las Horas que intercala nuestra jornada y en la celebración de la Eucaristía prolongada en la Adoración del Santísimo, reconocemos y adoramos al Dios Amor que continuamente nos recrea, y nuestra oración se convierte en alabanza, acción de gracias y petición por el Mundo.

El gozo de sabernos amados por Dios, nos lleva a desprendernos gozosamente de todo lo que impide que Dios reine en nuestras vidas, y aumenta nuestro celo apostólico haciéndonos sus colaboradores.

En comunión con la Iglesia y enviados por ella, hermanas y laicos comparten una misma misión educativa cimentada en la Fe y el Amor a la Verdad, que se desarrolla en colegios, centros de promoción social, residencias para jóvenes y parroquias... adoptando formas y lenguajes de las diferentes culturas de los más de treinta países donde estamos insertos. Cada comunidad o grupo de la Asunción, en su pequeña esfera, animado por la pasión de Sta. Mª Eugenia y orientado por su filosofía, desarrolla una educación integral, que ayuda a formar caracteres sólidos, personas libres, responsables y comprometidas en la construcción de un mundo donde la Justicia, la Paz, el respeto de la Creación y la Solidaridad sean posibles.

En comunidad cada día recibimos, construimos y disfrutamos con el espíritu de familia que nutre nuestra vocación, y nos forma como discípulos, desde el reconocimiento y la aceptación de las diferencias, el agradecimiento y el perdón y la búsqueda de proyectos comunes.

Como María cuya vida “fue toda adoración”, queremos que nuestra acción sea servicio y alabanza a Dios en y para nuestro Mundo. 

 

Nos podrás encontrar:

RELIGIOSAS DE LA ASUNCIÓN

Olivos, 19-23 28003 Madrid
Tel. 630 318 609
www.religiosasdelaasuncion.org