AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA

Rafaela María Porras Ayllón nace el día 1 de marzo de 1850 en un pequeño pueblo de Córdoba (España), en el seno de una familia acomodada de aquella época. Crece en un hogar donde -como en tantos otros- la fiesta, el bullicio, la alegría, las sonrisas conviven con la entereza, la serenidad, el dolor, la aceptación de las situaciones difíciles; allí el trabajo, el esfuerzo, la exigencia se entrelaza con el descanso, el sosiego y la ternura…

Cuando muere su madre, ella y su hermana Dolores deciden que el mundo ya no va a girar alrededor de ellas… Ese mundo de pobreza -que las rodea y las necesita- entra de lleno en sus vidas. Corre el año 1874 cuando comienzan su andadura en la vida religiosa llegando a fundar la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón.

Muere en Roma en 6 de enero de 1925. Después de recorrer muchos caminos nos deja momentos lleno de chispas, de color y de viveza;  otros donde hay dolor, sufrimiento; aparece una monotonía de 30 años que hay que contemplar… Se dejó “atrapar” por el amor de Dios y no pudo hacer otra cosa que responder con todo su amor en cada momento. “Soy toda de Dios. Yo sé por experiencia cuánto me ama y mira por mí.”

Nació en Pedro Abad el día 13 de marzo de 1846. Su nombre de pila era Dolores, pero se la identifica con el nombre que llevó en el Instituto. Junto a su hermana fundó la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Destacó como una mujer llena de fe, confiada en el Señor, humana en el trato, entusiasta de la libertad y el amor, amante de la caridad y la sencillez. Como su hermana, fue un cimiento del edificio, una piedra de las que "ni se ven", pero que siguen sosteniendo la casa. Murió en Valladolid el 1 de julio de 1916.

Esclavas del sagrado corazon de jesus

Sólo en Jesús, por Jesús y para Jesús, toda mi vida y todo mi corazón y para siempre.

En 1.877 Santa Rafaela María y su Hermana Pilar fundaron la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.

Las Fundadoras y sus primeras compañeras, contemplando la realidad de la sociedad y de la Iglesia, intuyeron que el “poner a Cristo a la Adoración de los pueblos” y la educación evangelizadora, era la respuesta a las necesidades de su tiempo.

¿Dónde encontraron su fuerza? En su descubrimiento de Jesús-Eucaristía y en la Espiritualidad de San Ignacio.

Desde ahí llegan a la conclusión de que:

             La Eucaristía, los tiempos de Adoración y las actitudes que brotan de ella son el Centro de la Vida Cristiana

             Los EE de san Ignacio son el medio privilegiado para “poner en contacto a la persona con ella misma, con los demás y con Dios”

Desde el principio la Congregación cuida de manera especial y da a conocer estos pilares de su Carisma.

Hoy existen cerca de 1200 Esclavas, en 130 comunidades y 22 países.

De Rafaela María recibimos la “herencia” de una forma de mirar el mundo con esperanza y misericordia; descubriendo en él las faltas de Vida, las necesidades de “Reparación” de las “heridas”, que sólo el amor del Corazón manso y humilde de Jesús puede sanar.

Esclavas del sagrado corazon de jesus2

“Dentro de Dios hemos de estar y de Él recibirlo todo”

MI TESTIMONIO

Creo que todos lo tendríamos claro si nos hicieran elegir entre algo bueno o algo malo, pero ¿Qué ocurriría si la elección fuese entre lo bueno o lo mejor? Con esta cuestión comenzó mi camino de discernimiento vocacional, aunque el Señor se había encargado de ir preparando el terreno desde mucho antes. He crecido en una familia en la que la fe es el mejor don que nuestros padres han sabido regalar y cultivar, no sólo cuidando nuestro proceso de crecimiento personal, sino dándonos un claro ejemplo de lo que significa vivir desde los valores del Evangelio y teniendo por modelo a Jesús de Nazaret. Me eduqué en un colegio de la Compañía de Jesús, donde me enseñaron, de la mano de San Ignacio de Loyola, a buscar/encontrar a Dios en todo y en todos. Estudié magisterio, especialidad en Educación Física, con el deseo de poder ayudar a crecer como personas a mis alumnos/as a través del juego y el deporte.Al terminar la carrera, tuve la suerte de aprobar las oposiciones y comenzar a dar clase en la escuela pública. Con ello empezaba a construir mi vida según el modelo que en mi cabeza estaba dispuesto: independizarme, seguir estudiando, salir, viajar... A los 27 años, mi futuro próximo parecía completamente predecible incluso para mí misma. Sin embargo, el Señor se coló casualmente en mi vida con esa pregunta que tanto me desestabilizaba.

Estuve un año destinada en la Línea de la Concepción como maestra; allí aprendí lo mucho que puede llegar a doler la pobreza y regresé a Sevilla con ganas de MÁS; de más crecer en lo personal, de más buscar y transmitir a ese Jesús que durante un tiempo tanto se había nublado en mi vida... Retomé las actividades de pastoral que había dejado y busqué acompañante. Poco a poco el Señor se fue haciendo más y más fuerte en mi vida y en mi cotidiano, hasta llegar el día en que alguien, no se si decir “por casualidad” (pues estoy convencida de que no hay casualidades para Dios), me puso por delante el dilema de la elección entre lo bueno o lo mejor. 

Tras meses de discernimiento y búsqueda, se iba haciendo más y más clara mi opción. Así que, no sin cierto miedo, comencé a dar pasos en dirección a la vida religiosa. He de decir que nunca me he sentido tan libre como el día que decidí que iba a ser Esclava. Ya han pasado 4 años desde que comenzó esta aventura: Un año de postulantado en la comunidad en el barrio de la fuente de San Luis (Valencia), dos cursos como novicia, que culminaron este verano con la Alegría de un Sí, en la profesión de votos temporales. Actualmente me encuentro en mi primer año de Juniorado como Esclava del Sagrado Corazón de Jesús, donde junto con otras 9 Esclavas, sigo confirmando la opción que un día tomé y aumentando día a día mi deseo de vivir más con Él y como Él. Sólo me queda concluir con las palabras Sara: “El Señor me ha hecho bailar: los que se enteren bailaran conmigo”.

Montse Chías González-Blanch

Juniora de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús

 

CARISMA Y MISIÓN

“En el Corazón de «Aquél a quien traspasaron», contemplamos la manifestación de la Misericordia, que nos lleva a mirar el mundo con esperanza. Cristo nos ha liberado del pecado y reconciliado con Dios; nosotras, sintiéndonos miembros de la humanidad pecadora y partícipes de la gratuidad de la redención, queremos colaborar con Él, por Él y en Él, a la reconciliación de los hombres entre sí y con Dios, y a que la creación, puesta al servicio del hombre, sea un reflejo de la gloria divina.”

(Constituciones, 2)

Dios se conmueve ante el dolor de sus hijos y se compadece de él. Somos llamadas a entrar en esta compasión, implicándonos con Él en la transformación reparadora de la realidad. Trabajamos por la defensa y cuidado de la vida y nos unimos con todos aquellos que luchan por ella, promoviendo la educación en la solidaridad, el respeto a los derechos humanos, la justicia, la paz y la integridad de la creación.

Nuestro estilo educativo, la “pedagogía del corazón”, es nuestro modo de acompañar a las personas en su proceso de crecimiento humano y cristiano. Con esta forma de educar, buscamos ofrecer lo que cada uno necesita, combinar firmeza y ternura, y mirar con predilección a los pequeños y débiles.

Jesús es quien repara y da vida. Por eso queremos ofrecer espacios para que cada persona pueda entrar en contacto con Él, sentido y plenitud de la vida. Ofrecemos la adoración eucarística para que quienes se acercan a ella puedan experimentar el amor de Jesucristo y sentirse enviados a la construcción de un mundo más justo y fraterno.                         

   Cfr. Congregación General XIX

Esclavas del Sagrado Corazón

San Agustin.11  28014Madrid

Tel.  91 429 82 52

Casa de Espiritualidad

General Martínez Campos, 8-12   28010 Madrid

Tef. 630 692 519 / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Colegio “Santa Rafaela María”

Santa Rafaela María del S.C., 112  28053  (Entrevías) Madrid

Tel. 91 785 80 14

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