AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA


Agustín nació en Tagaste (Souk Arhas, África), el 13 de noviembre del año 354. Su padre se llamaba Patricio. Era pagano y consejero municipal; muere cuando Agustín tenía apenas diecisiete años. Su madre, Mónica, fue una fervorosa cristiana y difusora tenaz de la fe católica entre su familia y los vecinos; fue declarada santa por la Iglesia. Se sabe de la existencia de un hermano y una hermana, Navigio y Perpetua.

En su tierna juventud cayó en sus manos un libro, el Hortensio de Cicerón. Por medio de la lectura de esta obra, san Agustín descubre dentro de sí un vivo deseo de encontrar la verdad. Años más tarde fue a Milán como profesor de retórica en busca de prestigio. Ahí frecuentó la predicación del obispo de la ciudad, Ambrosio. A través de la predicación de este obispo, Agustín fue encontrando la luz de la fe. Pero tropezaba con una resistencia fuerte para cambiar el estilo de vida licencioso que llevaba.

Tras una lucha interior fuerte, Dios le dio el empujoncito que necesitaba para abrasar la vida cristiana. Recibió el bautismo de manos del obispo Ambrosio la noche de Pascua del años 386. Vuelve a su tierra natal y renunciando a sus bienes y en compañía de los que se le habían unido, habilita un espacio a modo de monasterio en el que vivían sólo para Dios, en oración, estudio y reflexión de la Biblia.

En el año 395 fue nombrado obispo de Hipona. A partir de entonces Agustín dedica su tiempo a difundir la fe. Entre sus actividades pastorales cotidianas estaban la de socorrer a los pobres, visitar a las viudas y los enfermos necesitados, administrar justicia, velar por la paz de su diócesis y de la Iglesia universal. Muere en Hipona, mientras la ciudad estaba siendo asediada por los vándalos, el 28 de agosto del 430.

EL AMOR A DIOS DE SAN AGUSTÍN CONTINÚA ARDIENDO EN SUS HIJOS… 

Agustinos recoletos2

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua

y tan nueva, tarde te amé!

Y he aquí que tú estabas dentro de mí

y yo fuera, y por fuera te buscaba;

y deforme como era, me lanzaba

sobre estas cosas hermosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.

Me retenían lejos de ti aquellas cosas que,

si no estuviesen en ti, no serían.

Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;

brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste

tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté

de ti, y siento hambre y sed,

me tocaste, y me abrasé en tu paz

(San Agustín, Confesiones X,27,38)

MI TESTIMONIO

Mi nombre es Crescencio Cabanillas Anadija, soy religioso Agustino Recoleto desde 1966. He estado viviendo, además de España, en Inglaterra, Costa Rica y México.

Bien mirado el asunto, yo parecía estar más destinado a los toros y la fiesta que a la vida consagrada. Me parecía que era el destino natural de los chiquillos que corríamos, jugábamos y vivíamos alrededor de la plaza de toros de Vista Alegre en Carabanchel. Porque yo nací en el barrio de Vista Alegre. Los domingos que había corrida de toros los vivíamos pendientes de lo que ocurría en ella. Veíamos a los toreros llegar en taxi, los acompañábamos, a veces, al salir a hombros de sus aclamadores, ¿cómo no soñar en salir así algún día?

Las circunstancias de la vida me llevaron por otro camino. Un amigo le dijo a mi padre que en Navarra había un seminario de los frailes Agustinos Recoletos al que podría mandar un hijo que tuviera cierta edad. Yo estaba en esa edad, mis padres consideraron que si no para fraile –no ha habido en mi familia ninguno en lo que yo sé- al menos, para educar a su hijo, era una buena oportunidad. Y después de un ligero examen en casa de los Agustinos Recoletos de la calle Gaztambide, me mandaron a estudiar a Navarra.

El camino hasta hoy no ha tenido muchas dificultades. Algunas ha habido. Ver cómo a lo largo del camino se iban marchando la mayoría de los compañeros te hace pensar si te habrás equivocado tú o habrán sido ellos los equivocados.

Poco a poco vas entendiendo que Dios llama a cada uno de sus hijos por el camino más apropiado. Y Dios sale al encuentro del que sigue su vocación religiosa, como también lo hace con el que tiene vocación al matrimonio o a quedarse soltero; que nadie ha hecho ningún mérito para que Dios le llame por un camino u otro. En última instancia, se trata de estar cada uno en el lugar y vocación que Dios ha pensado para nosotros. Yo entendí que la mía no era el toreo el día que vi frente a mí un toro de verdad.

Agustinos recoletos

Entre las diversas familias religiosas se encuentra la Orden de agustinos recoletos. Agustinos por san Agustín. Y recoletos porque esta familia religiosa surgió en el seno de la Orden de san Agustín, como un anhelo de vivir un estilo de vida que fuera expresión más plena de la vocación religiosa (1588).

Los Agustinos Recoletos somos una comunidad de hermanos. Nos une la pasión por el seguimiento a Jesucristo y el deseo de vivir el estilo de vida que él mismo vivió.

Su opción por los pobres y sencillos es nuestra inspiración. La buena noticia que él anunció es el Evangelio que nosotros predicamos; intentamos que su amor y su misericordia sean nuestras actitudes de vida.

Actualmente somos 1.100 religiosos distribuidos por 19 países en cuatro continentes.

Parroquia de Santa Rita

Gaztambide, 75 28015 Madrid