JUEVES SACERDOTAL

 

CANTO DE ENTRADA

BENDIGAMOS AL SEÑOR.

Bendigamos al Señor Dios de toda creación

por habernos regalado su amor.

Su bondad y su perdón y su gran fidelidad

por los siglos de los siglos durarán.

EL ESPÍRITU DE DIOS HOY ESTÁ SOBRE MÍ

Y ES QUIEN ME HA UNGIDO A PROCLAMAR

LA BUENA NUEVA A LOS MÁS POBRES

LA GRACIA DE SU SALVACIÓN (bis).

Enviado con poder y en el nombre de Jesús

a sanar a los enfermos del dolor

a los ciegos dar visión, alos pobres la verdad

y a los presos y oprimidos liberar.

INTRODUCCIÓN

CANTO

De noche iremos, de noche

De noche iremos, de noche,

que para encontrar la fuente,

sólo la sed nos alumbra,

sólo la sed nos alumbra.

Qué bien sé yo la fonte

que mana y corre

aunque es de noche.

Aquesta eterna fonte está escondida

en este vivo Pan por darnos vida.

SILENCIO ORANTE

TEXTO PARA MEDITAR

  “Efectivamente, los que viven según la carne, desean lo carnal; más los que viven según el espíritu, lo espiritual. Pues las tendencias de la carne son muerte; mas las del espíritu, vida y paz,    ya que las tendencias de la carne llevan al odio a Dios: no se someten a la ley de Dios, ni siquiera pueden; así, los que están en la carne, no pueden agradar a Dios. Más vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece; más si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros. Así que, hermanos míos, no somos deudores de la carne para vivir según la carne, pues, si vivís según la carne, moriréis. Pero si con el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis. En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos  adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!

El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados. Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios.     La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo.”     

(Rm 8 ,5-13)

CANTO

EL SEÑOR NOS DARÁ SU ESPÍRITU SANTO

EL SEÑOR NOS DARÁ SU ESPÍRITU SANTO

YA NO TEMÁIS ABRID EL CORAZÓN

DERRAMARÁ TODO SU AMOR (bis)

El transformará hoy vuestra vida

os dará la fuerza para amar.

No perdáis vuestra esperanza

Él os salvará.

Él transformará todas las penas

como a hijos os acogerá;

abrid vuestros corazones

a la libertad.

Fortalecerá todo cansancio

si al orar dejáis que os dé su paz.

Brotará vuestra alabanza,

Él os hablará.

Os inundará de un nuevo gozo

con el don de la fraternidad.

Abrid vuestros corazones

a la libertad

SILENCIO ORANTE.

TEXTO PARA MEDITAR

“Pues yo digo: Mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, con ser dueño de todo; sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios. Pero en otro tiempo, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que en realidad no son dioses. “            

(Ga 4, 1-8)

CANTO

¡Abba Padre!  ¡Abba Padre!

¡Abba, abba Padre!  ¡Abba Padre!

SILENCIO ORANTE.

TEXTO PARA MEDITAR

  "Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es."                

(1Jn 3:1-2)

REFLEXIÓN

CANTO

ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR

Señor, no soy nada ¿por qué me has llamado?

has pasado por mi puerta y bien sabes

que soy pobre y soy débil

¿por qué te has fijado en mí?

ME HAS SEDUCIDO SEÑOR

CON TU MIRADA

ME HAS HABLADO AL CORAZON

Y ME HAS QUERIDO

ES IMPOSIBLE CONOCERTE

Y NO AMARTE

ES IMPOSIBLE AMARTE Y NO SEGUIRTE

¡ ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR !

Señor, yo te sigo y quiero darte lo que pides

aunque hay veces que me cuesta darlo todo.

Tú lo sabes, yo soy, tuyo,

¡camina, Señor, junto a mí!

SILENCIO ORANTE.

PRECES.

  • Padre y Señor de todos, concédenos caminar hacia tu Amor de Padre para que sea el sustento de nuestra esperanza y descubramos la filiación divina que Jesús nos ganó con su Encarnación.
  • Padre nuestro, Tú que nos has amado primero desde toda le eternidad, haznos fieles a tu voluntad.
  • Señor resucitado, te pedimos que aprendamos a agradarte a ti entregándonos de igual manera en los que más amas: entre los pobres, entre los abandonados de este mundo y a todos los que crucen en nuestra vida.
  • Te pedimos por nuestra Iglesia para que siga el rostro de tu Amor y que sepamos entregar toda nuestra  vida sin reservarnos nada para nosotros mismos.
  • Oramos por cuantos han elegido el camino estrecho de los consejos evangélicos sean imitadores de Cristo, manso y humilde de corazón, adhiriéndose a tu voluntad y sirviendo a los hermanos.

Bonum est confidere in Domino

bonum sperare in Domino.

CANTO

Oh Christe, Domine Iesu

Señor, enséñame tus caminos

en tus sendad instrúyeme;

haz que camine con lealtad.


ORACIÓN FINAL

SEÑOR, YO QUIERO CREER  EN   TI

Haz, Señor, que mi fe sea pura,

sin reservas, y que penetre en mi pensamiento,

en mi modo de juzgar las cosas divinas y las humanas.

Que mi fe sea libre, Señor,

es decir, acompañada por mi elección personal,

que acepte las renuncias y los riesgos que comporta,

y que exprese lo que es el vértice decisivo de mi personalidad:

yo creo en ti, Señor.

Señor, haz que mi fe sea firme:

firme por una lógica externa de pruebas

y por un testimonio interior del Espíritu Santo;

yo creo en ti, Señor.

Señor, haz que mi fe sea feliz:

que dé paz y alegría a mi espíritu

que lo capacite para la oración con Dios

y para la conversación con los hombres;

de forma que irradie en el coloquio sagrado y profano

la original dicha de su venturosa posesión. 

Yo creo en ti, Señor.

Oh Señor, que mi fe sea humilde:

que no presuma basarse en la experiencia de mi pensar y sentir,

sino que se rinda ante el testimonio del Espíritu Santo;

y que no tenga otra garantía mejor 

que la docilidad a la autoridad

del magisterio de la santa Iglesia.  Amén.

Pablo VI