Introducción


papa benedicto XI

 

Esto ha significado reflexionar sobre el sentido mismo de vuestra vocación, que conlleva, ante todo, buscar a Dios, quaerere Deum: por vocación sois buscadores de Dios.

A esta búsqueda consagráis las mejores energías de vuestra vida. Pasáis de las cosas secundarias a las esenciales, a lo que es verdaderamente importante; buscáis lo definitivo, buscáis a Dios, mantenéis la mirada dirigida hacia él.

Como los primeros monjes, cultiváis una orientación escatológica: detrás de lo provisional buscáis lo que permanece, lo que no pasa. (cf. Discurso en el Collège des Bernardins, París, 12 de septiembre de 2008).

Buscáis a Dios en los hermanos que os ha dado, con los cuales compartís la misma vida y misión.

Lo buscáis en los hombres y en las mujeres de nuestro tiempo, a los que sois enviados para ofrecerles, con la vida y la palabra, el don del Evangelio.  Lo buscáis particularmente en los pobres, primeros destinatarios de la Buena Noticia. (cf. Lc 4, 18).

Lo buscáis en la Iglesia, donde el Señor se hace presente, sobre todo en la Eucaristía y en los demás sacramentos, y en su Palabra, que es camino primordial para la búsqueda de Dios, nos introduce en el coloquio con él y nos revela su verdadero rostro.

¡Sed siempre buscadores y testigos apasionados de Dios!

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A LOS SUPERIORES Y SUPERIORAS GENERALES

Viernes 26 de noviembre de 2010