Vida Religiosa Apostólica


francisco javier caballero avila

Descubrir a un Dios más empeñado en querernos que en juzgarnos

Desde que tengo uso de razón Jesucristo siempre ha despertado una gran curiosidad en mí. Mis recuerdos siempre me conducen al mismo sitio: quién es Jesús. El hecho de pertenecer a una familia de profundas convicciones cristianas me ayudó a ir descubriéndolo poco a poco. A hacerlo vida y experimentar su presencia como lo más natural de mi existir. Cuando comencé los estudios de Derecho en la Universidad en Granada conocí a los Misioneros Redentoristas. Con ellos llegué a dar forma a lo que había sido mi gran inquietud en los primeros años de mi vida. El conocimiento me llevó entonces a un nuevo verbo que cambió mi ruta: quería seguirlo. Poco a poco comencé a frecuentar los grupos de jóvenes universitarios, a compartir la Palabra, a participar en la Misión de jóvenes redentoristas, retiros, encuentros… Así, ese Jesucristo fue arraigando en mí, de tal forma, que el seguimiento encontró su sitio impulsado por un deseo interior, superior a cualquier otra motivación. Los misioneros redentoristas que fui conociendo siempre acentuaban la infinita capacidad de amar de Dios. Me enseñaron, con sus vidas, cómo el camino es dejarte configurar por Jesús que es la expresión máxima del amor de Dios… Jesús acoge, quiere, solidariza, e impulsa a dar la vida por los otros… Y esa fue mi experiencia fundante: descubrir a un Dios más empeñado en querernos que en juzgarnos como diría nuestro fundador San Alfonso María de Ligorio. Descubrir esto me impactó y me hizo ser mejor persona. Me han marcado esas inacabables charlas o coloquios con redentoristas que siempre tenían tiempo para escuchar a jóvenes que, como yo, estaban en búsqueda…

Después de un año de acompañamiento vocacional decidí dar el paso y pedí ser admitido en la congregación como postulante. Tras ese tiempo, no exento de dificultades, fui descubriendo a un Jesús todavía más grande y, como diría Santa Teresa, era entrar en la siguiente morada del castillo interior. Algo así como el paso de los grandes titulares de la historia, para reconocerme amado por Dios en los pequeños hitos de mi historia. Pasar por el propio corazón lo que en teoría me sabía bien. Hice la profesión religiosa en 2001, y estudié teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, después destinado a Madrid, donde acabé mi formación inicial e hice la profesión perpetua en 2005. Me ordené de Diácono en 2006 y de sacerdote en 2007. Al recordar estas fechas me doy cuenta que parecen muy próximas, pero sin embargo me permitieron tener las vivencias más importantes de mi existencia como cristiano y religioso.

Después de este periodo de formación, comenzó mi etapa ministerial desde la Congregación en la que fundamentalmente he estado al servicio de la evangelización de niños y jóvenes en las parroquias de mi congregación en Salamanca y Madrid. Actualmente vivo en Madrid (San Gerardo). Procuro estar muy atento aprendiendo en el seguimiento desde el ministerio parroquial, aunque mi tarea fundamental es la edición, el acompañamiento de la vida religiosa y la docencia. Dirijo la revista Icono, que es un órgano de evangelización de mi Congregación; editor de la revista Vida Religiosa; imparto clases en Comillas y el ITVR, además de otras como la Asesoría Jurídica de Confer y como Juez Ponente Ad casum en el Tribunal Eclesiástico de Madrid. El lema de los redentoristas es Copiosa apud eum redemptio, (en él la redención es abundante) y eso es lo que cada día, intento vivir con mis hermanos de comunidad en esta Iglesia Local que nos ha acogido y de la que somos compañeros en camino.

CONGREGACIÓN DEL SANTÍSIMO REDENTOR (Redentoristas)