Vida Religiosa Apostólica


raquel cebrian martin

Cristo, ¿fascina hoy?

¿Es que Cristo sigue seduciendo en este mundo de hoy? Es una pregunta que se siguen haciendo muchos jóvenes hoy en día, y yo les respondo que sí, Cristo sigue seduciendo como siempre lo ha hecho desde el Antiguo Testamento. Cuando Cristo toca tu corazón, tu intimidad más profunda y te dejas tocar por Él, surge en ti una fuerza sobrenatural, algo que no puedes expresar con palabras. Te sientes tan seducida por Cristo, que no tienes más remedio que buscarle, conocerle y entregarte a Él. Por eso estoy aquí como Consagrada, en el Instituto religioso: Misioneras de Cristo Sacerdote.

Todo comenzó primeramente en mi familia. Me educaron con una formación cristiana. Fui a un colegio de religiosas y todos los domingos iba a Misa con mi familia. Lo que más me gustaba era imitar todos los gestos que el Sacerdote hacía en la celebración de la Eucaristía. Como no entendía nada, me entretenía haciendo de Sacerdote.

A los 9 o 10 años comencé a asistir al grupo de Renovación Carismática Católica al que pertenecían y pertenecen mis padres. Siempre me gustó ir al grupo, pero más que nunca cuando tuve un encuentro muy íntimo con el Señor. A partir de ese momento experimenté una fuerte conversión e mi vida. Era una joven más, con ganas de diversión los sábados por la noche, iba al botellón con mis amigos, salía con chicos… lo que hacen muchos jóvenes hoy en día. Pero al margen de todo esto, yo tenía una gran sensibilidad hacia todo lo espiritual. Hasta tal punto que en una asamblea de la Renovación Carismática, el Señor me habló al corazón, sentí muy cerca su presencia.

En el grupo de la Renovación Carismática fue donde yo encontré verdaderamente al Señor, y me enamoré de Él. Mi vida empezó a cambiar, más bien, mi corazón. Quería con ansias agradar al Señor y sobre todo buscar su voluntad. El Señor fue poniendo en mi camino personas, medios, para encontrarla. En primer lugar, la Parroquia, luego, el coro de jóvenes, más tarde, un primer contacto con las Misioneras de Cristo Sacerdote. Aquí fue donde vi claro que mi vocación era consagrarme al Señor. Me fascinaron dos cosas de estas religiosas: el espíritu Sacerdotal y vivir en Comunidad. No podía imaginar que consagrando mi vida al Señor podría cooperar de forma especial al aumento y santificación de los Sacerdotes. Lo que conlleva: llevar muchas almas a Dios. Así que, no dudé en hacer mis maletas, dejar mi familia, amigos y pueblo, para consagrarme a Cristo Sacerdote. Como a cualquier persona, el desprendimiento de los seres más queridos, fue costoso, pero a la vez muy gratificante; porque sabía que iba a encontrar mi felicidad, y una satisfacción y alegría que sólo puede darla el Señor.

En abril de 2005 entré como Postulante en la Congregación de Misioneras de Cristo Sacerdote, en Las Rozas de Madrid y aún continúo hoy, como Juniora, aquí en Madrid, entregando mi vida con Él, por Él, y para Él, para que, el Señor siga enviando operarios a su mies, los santifique, y lleguen con sus palabras y su vida a la santificación de todos los hombres, para gloria del Padre.

MISIONERASDE CRISTO SACERDOTE