¿Por qué soy sacerdote? LLamados, entregados, felices


david lopez corrales

Feliz aventura

¿Por qué soy sacerdote? Esta interesante pregunta tiene una respuesta inmediata. Porque Dios ha querido llamarme y yo he tenido la suerte de decirle que sí, ayudado por Él y por la Iglesia. ¿Cómo sabes que Dios te ha llamado? Es verdad que en nuestro tiempo abunda la sordera a la llamada de Dios, aturdidos por tantos reclamos donde nuestra vida se pierde. Una afirmación que podemos sorprender en la Biblia y en la Tradición de la Iglesia es “Dios llena cada día el mundo de Su bendición” y si estamos atentos verdaderamente es así. Dios llena de bien nuestra vida y este es el principio de una llamada a estar con el que trata nuestra vida así.

Para disfrutar de la bendición de la vida nos tenemos que dar cuenta y querer vivir de esta alegría. Yo fui descubriendo en la vida, que esta posibilidad de ser sacerdote, aunque la veía difícil me atraía y cada pasó que daba diciendo que si a esta posibilidad me llenaba de alegría, una alegría que nada ni nadie antes me había dado, pero yo tenía la sensación de haberla esperado toda la vida y quería no perderla nunca.

Cuando Dios nos llama experimentamos que todo se ha cumplido, que para experimentar esto ha merecido la vida entera, me acuerdo rezando completas con mi compañero de pastoral el día de la ordenación y el dijo “era para esta alegría para la que Dios nos ha llamado”, esta es la verdad de la vocación. Dios nos llama para hacernos felices por eso es posible vencer los miedos y perezas.

Para que esta intuición o sospecha ¿Será que Dios quiere que sea sacerdote? Sea una certeza es fundamental la compañía de la Iglesia donde el Señor me ha regalado padres y hermanos con los que certificar que como dice Jesús “no necesitamos más que buscar el Reino de Dios y su justicia y lo demás se nos dará por añadidura”, así es. La experiencia que el Señor nos regala en la Iglesia es la de un afecto cumplido, la experiencia de ser querido como necesitas y de poder crecer en nuestra capacidad de querer. Esto por desgracia hoy es cada día más difícil encontrarlo en otros lugares, porque nosotros vivimos en una cultura que te dice nadie te quiere de verdad y no merece la pena querer de verdad condenándonos a la tristeza más tremenda. Por eso para saber que quiere Dios de ti fíate de Dios y de Su Iglesia, vive cerca suyo, recibe frecuentemente sus sacramentos, busca tener vida comunitaria compartiendo con hermanos la fe y déjate guiar de quien veas que te puede ayudar sacerdotes, consagrados o cristianos que te testimonien la belleza del cristianismo y que seguro son una ayuda para que tu tenga s esta alegría. Porque tú como yo has nacido para disfrutar de la Alegría del cielo. Un amigo sacerdote siempre me dice “animo con Cristo lo mejor de la vida siempre está por llegar”. Feliz Aventura.